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El arte loco
El arte loco Editorial
Por Humberto Franco Publicado en Editorial en 20 octubre, 2020 2 Comentarios 3 min lectura
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El arte loco

 

En 1924, el joven Jean Dubuffet dejó de pintar. Una duda, la de si el arte realmente tenía valor, le paró las manos. Con la brújula artística rota, se dedicó a viajar y a atender el negocio familiar en Le Havre. Años más tarde, en 1942, habiéndose convertido en un hombre casado y un mercader de vinos formalmente instalado, a Monsieur Dubuffet le llegó un momento epifánico: no, no serían los negocios, ni el vino; su vida la dedicaría en exclusiva al arte.

Dos años más tarde, en 1944, este artista inclasificable obsequió al mundo con su primera exposición individual. Pero no, el pintor y escultor aún no estaba tranquilo. Esa duda, la misma que le hizo abandonar lienzos y óleos seguía ahí, hiriente: ¿qué es el arte, el verdadero arte?

Como un endemoniado, Monsieur L’Artiste se dedicó, igual que en su juventud, a explorar. Corrientes, escuelas, estilos. «No, nada de esto. Rien de rien!» La influencia podía llegar a ser un grillete, un cepo en el que la obra quedaba atrapada según lo que los intelectuales o los galeristas dictaran. Pero, ¿cómo crear algo lejos de este brazo tan largo? Y de mucho pensar y otro tanto observar, la mirada del artista se topó con los ojos de otros creadores, ojos raros y puros, apartados de condiciones y complacencias: pacientes mentales, presos, niños, pueblos primitivos.

Mais oui!, se dijo, llevándose la mano a la frente calva. «Claro que este arte está loco ¿Qué arte no es loco? Cuando no está loco no es arte.» Y así fue que creó el «Art Brut», un refugio donde habitan los autodidactas, los esquizofrénicos, los artistas de a pie que de día trabajan enlatando atún y por la noche pintan usando las mismas latas de aluminio para limpiar sus pinceles. Todos los que, igual que el maestro Dubuffet, consideran que el valor del arte está en nosotros.

La Rompedora, transgresiva desde la cuna, hoy empieza este nuevo período del Art Brut para celebrar a artistas como Jean Dubuffet, intranquilo y curioso, y a todos los que han aprovechado su inspiración para lidiar con la opresión, el aislamiento o el abandono. Creemos que, en los tiempos que corren, adversos y oscuros, la creatividad es un elemento humano fundamental para la supervivencia.

Esperamos que nuestros lectores disfruten de este viaje, de manos de los autores de nuestra casa, el Máster de Narrativa. Aunque no podamos prometer que lleguen a la meta igual de cuerdos.

Valor, arte y locura inspiradora, hoy más que nunca,

Humberto Franco
Director

 


Humberto Franco es alumno de la Tercera Promoción y nació en Aguascalientes, México. Es licenciado en Derecho con estudios en España, Estados Unidos y México, donde fundó clubes culturales de música, cine y literatura como presidente de la Sociedad de Alumnos y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana. Su novela, A los que buscan dragones, está pendiente de ser publicada. Actualmente es el presidente del Club de Alumnos del Máster de Narrativa y director de La Rompedora. El hombre espectro es su último proyecto narrativo, en el que cuenta la experiencia de su secuestro a manos de un cártel.

 


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  1. «L’art doit procéder de l’ouvrage de l’homme du commun» / «El arte debe proceder del trabajo del hombre común». Jean Dubuffet.

    (Tuve la oportunidad de ver la exposición que realizaron sobre su trabajo en Le Mucem de Marseille en 2019).

    Haber seleccionado a Jean Dubuffet para esta edición, habla sin duda del espíritu combativo de «La Rompedora». El mundo está confinado, pero no la creatividad y la libertad.

    Espero recibir noticias de vuestra próxima edición.
    @thamarabryson

    1. Gracias por el favor de su atención, estimada Thamara.
      Con mucho gusto le mantendremos al tanto.
      Que todo vaya bien por casa,
      La Rompedora

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