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Entrevista a Eduardo Halfon
"Es mi intención ver el lenguaje como un instrumento musical." Eduardo Halfon Entrevistas
Por Humberto Franco Publicado en Entrevistas en 8 enero, 2019 0 Comentarios 5 min lectura
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Entrevista a Eduardo Halfon

Eduardo Halfon nació en Guatemala y, además de ser ingeniero industrial y catedrático de Literatura, es uno de los escritores latinoamericanos jóvenes más destacados. Con una obra traducida al inglés, portugués, alemán, neerlandés, francés, italiano, croata y japonés, Eduardo ha sido incluido en la prestigiosa selección Bogotá 39, que reúne a los 39 mejores autores latinoamericanos menores de 39 años. Entre sus libros podemos señalar Clases de dibujo (Ed. AMG, Logroño, 2018) y La pirueta (Ed. Pre-Textos, 2010), con los que fue el ganador del XV Premio Literario Café Bretón & Bodegas Olarra y el Premio de Novela Corta José María de Pereda en 2009, respectivamente. En 2018 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, de Guatemala.

De mirada inquisitiva pero amigable, y un espíritu generoso para compartir sus experiencias en el oficio de escribir, Eduardo compartió unos minutos con La Rompedora en el Aula Aureliano Buendía, antes de impartir su clase magistral a los alumnos del Máster de Narrativa.

¿Cuándo supiste que querías ser escritor?


Yo creo que aún no lo sé. Aún estoy en proceso de decidir si soy o no. Es una pregunta muy compleja, Humberto, porque yo soy ingeniero y yo… no leía, yo no era lector, nunca lo fui. No me gustaban los libros. En la escuela leía por necesidad, porque me obligaban, así que procuraba hacerlo lo menos posible; y si podía leer el libro mi madre y contarme de qué iba la cosa, perfecto. O sea, yo no entendía la magia de la literatura, y la descubro tarde, a eso de los 29-30 años. La historia es larga y creo que no nos da tiempo en estos cinco minutos para contártela, pero es interesante, fue por un accidente. Empecé a leer, no a escribir. Yo no quería ser escritor, yo ni sabía que se podía ser escritor. Me convertí en lector, casi a los 30 años.


Habiendo empezado como lector, y luego dando el cambio a escritor, ¿qué fue lo que te atrajo, qué es lo que te gusta del acto de escribir?


No sé si me gusta. Espera… estoy pensando qué es lo que me gusta. Te lo diré de otra manera: yo todavía me siento lector, no me siento escritor. Creo que la escritura es una consecuencia de demasiada lectura. Leí tanto, que el rebalse fue empezar a escribir. Bueno, a probar. Fue una reacción, una consecuencia, y luego se convirtió en un oficio; aprendes la artesanía, o entras a un proceso de aprendizaje –en el que yo sigo- y te vas convirtiendo en algo. Nunca fue una decisión, nunca me lo planteé como un modo de vida. Se dio de una manera muy rápida, muy orgánica y muy accidental. De pronto, me vi con un libro en la mano.


Contra el bloqueo, ¿qué remedio sugiere Eduardo Halfon?


¿El bloqueo de Cuba? No existe el bloqueo. No, esa es una invención de alguien, no existe el bloqueo. Tú te sientas y escribes. Es un trabajo, como cualquier otro. Hay que sentarse, y escribir, y el 90% de lo que escribes es nada, es puro balbuceo. Pero te sientas y lo haces.


¿Para ti, cuándo está listo un texto?


Cuando el texto me lo dice.


Autores que te ayudaron, cuando empezabas a escribir, títulos que sugieres


Muchos. Toda esa avalancha de lectura que yo sentí, en esos primeros tres o cuatro años… Ya no leo así. Era una manera de leer voraz. Aún hoy veo los libros de esa época: cómo subrayaba, cómo quería entender, cómo Carver lograba hacer lo que hacía, cómo Hemingway lograba el efecto de una coma bien puesta. Ya no leo así, ya leo de otra manera. Pero esos primeros años no fueron de autores específicos, sino de un modo de leer, con mucha hambre de aprender el oficio.


¿Qué buscas en esa lectura? ¿Entretenimiento, catarsis…?


Ni lo uno ni lo otro. Yo no soy lector de aviones, de aeropuertos, y no soy lector de autoayuda. No sé qué busco, no sé por qué me deslumbra la literatura tanto, como lector. No lo sé. No hay una respuesta de por qué en ese momento de mi vida, a los 30 años, de pronto, encontré la magia de la literatura. No sé cuál es esa magia. Sé que tiene una magia, un… duende, decía un amigo mío. Hay un duende ahí, pero no sé cuál es.


El obstáculo más grande con el que te topaste cuando empezabas a escribir. ¿Vino desde dentro o de fuera?


El ingeniero Halfon. El yo que cree estar en control de todo.


Si no fueras escritor ni ingeniero, ¿qué más te hubiera gustado ser?


Veterinario.


De las ramas artísticas, ¿cuál es la que más te inspira a la hora de escribir.


La música. No es que me inspire, es que me atrae poderosamente. La música… yo siento que trato el lenguaje a nivel musical. Es mi intención ver el lenguaje como un instrumento musical.


A la hora de escribir, ¿qué buscas más: emociones, imágenes, sensaciones…?


Todo. Emociones, sensaciones… Llegar a la emoción a través de la imagen. O sea, no busco la imagen, pero uso la imagen para conseguir un golpe emocional.

¡Muchas gracias, Eduardo!

¡A ustedes!


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