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Entrevista a Alejandro Marcos
"Supongo que escribo porque así es como yo concibo el mundo." Alejandro Marcos Entrevistas
Por Humberto Franco Publicado en Entrevistas en 21 mayo, 2019 0 Comentarios 17 min lectura
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Entrevista a Alejandro Marcos

Alejandro Marcos (Madrid, 1986) está licenciado en Periodismo y es uno de los alumnos más veteranos del Máster de Narrativa, formando parte de la Primera Promoción, período en el cual escribió su primera novela, El Síndrome de Cotard.
Durante el mes de julio de 2010, participó en el programa Urban Storytelling en Turín con escritores y fotógrafos de toda Europa. En septiembre de 2012 y con motivo de las Olimpiadas Culturales celebradas en Inglaterra, participó en el evento internacional WEYA (World Event of Young Artists) en la ciudad de Nottingham, donde expuso parte de sus trabajos y entró en contacto con artistas de todas las nacionalidades y disciplinas.
En julio de 2017 participó en el II teachers training course en Normandía organizado por la EACWP.
Es creador y coordinador, junto con Inés Arias de Reyna, del Itinerario de Literatura Fantástica, Ciencia Ficción y Terror Centauros más allá de Orión. También es profesor de Escritura Creativa y del Itinerario de Novela. Sus colaboraciones en Escuela de Escritores incluyen sus artículos en el blog de literatura fantástica, Centauros más allá de Orión.
Su segunda novela, El final del duelo, fue publicada en 2015 por la editorial Orciny Press y reeditada en 2018.

Recientemente ha presentado su tercera novela Vendrán del este (también publicada por Orciny Press), acompañado por la profesora Chiki Fabregat y una concurrencia de compañeros y alumnos que dejaron un lleno total en Escuela de Escritores. Con la intención de hablar más sobre este último título publicado, La Rompedora ha hecho de las suyas y ha conseguido entrevistarlo con lujo de detalle sobre su camino como alumno, profesor y escritor celebrado. Más que accesible, jovial y con una naturalidad y elocuencia serena y sin poses, esto fue lo que nuestro estimado Alejandro nos contó:

¡Muy buenas tardes, Alejandro! ¿Cómo te va?
¡Hola, qué tal!

Antes de empezar con tu libro, nos gustaría saber más de Alejandro Marcos, el escritor. En este sentido, ¿por qué escribir? ¿Qué impacto buscas en los lectores?


No es una respuesta sencilla, la verdad, pero supongo que todos como escritores nos hemos hecho esa pregunta alguna vez. Supongo que escribo porque así es como yo concibo el mundo. Desde pequeño mi imaginación ha sido más poderosa que yo mismo y siempre he tratado de imaginar cosas que no estaban ahí, de suponer y adivinar la vida de los desconocidos, de crear juegos, de cuestionarme todo lo que me decían, etc. Para mí la literatura es cuestionar lo que nos es dado, es explicar el mundo, buscar razones y, quizás, respuestas.
En cuanto al impacto en los lectores, intento explicarme en cada libro, mostrar cómo soy y cómo veo yo el mundo. Si consigo empatizar con un solo lector con ello, me habré dado por satisfecho.

Eres un autor al que siempre vemos con un proyecto nuevo bajo el brazo. ¿Tienes alguna rutina o método para escribir? ¿Qué consejo le darías a los que estamos empezando?


Algo muy importante que he aprendido a lo largo de mi aprendizaje es que debes esforzarte por buscar tu propio modo de trabajo personal, el que te funcione. Puede ser el mismo que el de otro escritor o no, no hay normas acerca de esto. Lo único que es importante es encontrar tu rutina y seguirla. Yo  he ideado un sistema por el cual solo escribo durante el curso escolar. Un año lo dedico a la escritura en sí, al borrador, y al siguiente repaso y pulo mientras me documento para el siguiente proyecto. Siempre dejo respirar mis proyectos en los meses de verano para acercarme a ellos con otro punto de vista. A mí me funciona de momento, lo cual no quiere decir que sea un método perfecto. Intento escribir cada día. Me mueve más el miedo a quedarme estancado y perder fuerza si paro que el propio deseo de escribir. Hay días que merece la pena y hay días que va todo a la papelera. En eso consiste aprender a escribir al final, en poder afinar a la hora de tirar a la basura y en aprovechar los días buenos.

En tu carrera literaria, ¿cuáles fueron tus mayores obstáculos y qué fue lo que más te ayudó a superarlos?


Soy una persona muy insegura y que siempre ha intentado agradar a los demás. Si había algún problema con el texto o a alguien no le gustaba, consideraba que era un fracaso. La literatura me ha ayudado a llevar mejor mis inseguridades en la vida real. Aparte de eso, mi principal problema era que me costaba sacar las cosas de mi cabeza. Mucha imaginación y poca técnica. El aprendizaje de las técnicas narrativas me dio la seguridad que me faltaba para escribir. Ahora, cuando me enfrento a un texto sé lo que hago y por qué lo hago, sé cómo hacer que el texto se parezca lo más posible a lo que tengo en la cabeza y esa seguridad y esa confianza se ha convertido en asumir cada vez retos más grandes y sacarlos de manera solvente. Las técnicas narrativas y la guía de los profesores que he tenido, todos de Escuela de Escritores, son los que han hecho que toda mi carrera como escritor sea posible.

¿Hay autores que recuerdes en especial, influencias literarias que te hayan servido en tu camino como escritor? Por otro lado, ¿hay algún clásico de la literatura que no te guste?


Siempre les digo a mis alumnos que se den permiso para rechazar libros o autores, pero que lo hagan con conocimiento. Por ejemplo, nunca fui capaz de hacer que me gustara Borges. Antes me daba cosa decirlo, como si fuera un defecto mío. No caso con su estilo, demasiado enrevesado para mi gusto, pero admiro y estudio la técnica que emplea. Que no me guste no significa que no pueda sacar enseñanzas de su obra.
En cuanto a los que sí me gustan, dentro de la literatura fantástica y la ciencia ficción soy hijo de Ray Bradbury, de Ursula K. Le Guin, de J. K. Rowling y de Tolkien. La imaginación de los cuatro y la profundidad y sensibilidad de los primeros me hicieron querer ser como ellos. De terror me quedo con Shirley Jackson y con Stephen King. Aquí debería incluir, aunque no sean libros, los videojuegos de mi infancia (sobre todo la saga Final Fantasy) y los animes.
En el realismo me considero enamorado de Carmen Martín Gaite, de Ana María Matute, de Javier Marías, de Juan Rulfo y de Faulkner. Seguro que me dejo muchos más en el tintero y se me ocurrirán después. Valgan estos como muestra, digamos que son los principales.

Tu narrativa es de un dinamismo audiovisual casi cinematográfico. En este sentido, ¿de qué ramas artísticas te gusta nutrirte, antes de escribir?


Como he dicho antes, me gusta jugar videojuegos, veo mucho cine y consumo series de televisión a diario. La imagen, lo audiovisual, siempre ha estado presente en mi vida, es algo que me gusta mezclar con la profundidad y la reflexión que permite la novela. Los videojuegos en concreto, algo bastante denostado en el mundo literario, me enseñaron a que las acciones de los personajes siempre deben tener consecuencias en la historia y ser lo que la va avanzando. Es un medio activo y participativo, no pasivo como el cine, en eso se parece más a la literatura de lo que pueda parecer.

Si no escribieras, te habría gustado dedicarte a…


A ser profesor, cosa que ya soy. Me hace muy feliz la enseñanza, es un trabajo que compensa mucho porque ves que lo que haces sirve para algo. Más que para algo, para alguien, que es aún más importante. Con la enseñanza puedo cambiar la vida de gente igual que la enseñanza me la cambió a mí, acercarles a aquello que sueñan. Y ayudar a que la gente sea lo que quiere ser o consiga sus metas es algo indescriptible.

Ahora sí, volcándonos sobre Vendrán del este, de lo primero que nos gustaría preguntarte es sobre sus personajes. Sus perfiles inclusivos nos parecen, además de auténticos, algo muy original en un género tan conservador como lo es la épica fantástica.


Sí. Obviamente yo no he inventado la rueda ni descubierto el fuego. Otros autores, K. Le Guin por ejemplo, ya hicieron mucho por la inclusión, pero es cierto que en la literatura fantástica y en la ciencia ficción cuesta mucho que textos protagonizados por personajes inclusivos pasen a ser canon. Es un género al que le cuesta mucho renovarse y que solo desde hace unos años está saliendo de la sombra de Tolkien. Poco a poco eso va cambiando y me gusta aportar mi granito de arena.
Con Vendrán del este tuve claro que el mundo que iba a crear debía ser todo lo inclusivo que pudiera. La gente se escuda en la ambientación medieval para introducir homofobia o machismo sin pudor, sin darse cuenta de que si no es verosímil crear un mundo pseudomedieval sin machismo, no lo es tampoco uno en el que haya elfos. Gracias a los dioses de felpa, esto está cambiando. El mundo es diverso, si queremos reflejar el mundo, debemos reflejar esa diversidad, claramente.

La multiperspectiva en esta novela merece una mención aparte. Tenemos a diversos personajes, con un narrador equisciente propio, que además representan un sentimiento. En cuanto a la forma, este recurso narrativo en Vendrán del este dista mucho de la voz narrativa utilizada en Al final del duelo, tu novela anterior.


Sí. En El final del duelo tuve claro que quería probar a innovar un poco en la forma y se me ocurrió contar una historia de batallas y violencia desde una voz profunda, cercana, melancólica y epistolar. Creo que fue un acierto, por muchos dolores de cabeza que me diera.
Por el contrario, Vendrán del este es una novela más fría, por eso los narradores están algo más alejados. También es más estructural, más escrita con la cabeza, con unas intenciones claras. Eso se refleja en el narrador y en la forma. En la primera, quería contar cómo un personaje interpreta la realidad, mientras que en la otra me interesaba mostrar que la realidad solo puede ser el conjunto de las impresiones que todos tenemos de ella.

¿Por qué le gusta tanto el género fantástico a Alejandro Marcos? ¿Qué libertad ve en este, que no tenga el género realista?


Considero que la fantasía te permite potenciar al máximo el tema de lo que quieres contar porque puedes crear algo, un elemento imposible, que sea llamativo, atractivo si prefieres, para el lector y que apunte directamente a ese tema. Toda la literatura, sea del género que sea, habla de los principales temas del ser humano. A mí me gustan más los dragones que los oficinistas, qué le vamos a hacer.
Siempre se tiende a pensar que la literatura fantástica, englobo también el terror y la ciencia ficción, es un género menor. Como el género negro o la literatura infantil. Todo es mentira. Creo que el problema es que se tiene una idea equivocada de la literatura fantástica y se piensa que son solo copias de Tolkien y que el lector de fantasía solo quiere evadirse de la realidad, entretenerse sin más. Y es cierto, claro, pero eso pasa también con mucha literatura realista y nadie engloba toda la literatura en ello. Además, siempre se olvida que gente como Saramago, García Márquez, Ana María Matute, Juan Rulfo, Kafka, Cortázar, Sánchez Ferlosio, etc., fueron escritores todos de literatura fantástica. Y nunca aparecen en las estanterías de literatura fantástica. ¿Por qué?, ¿si es un clásico ya no es literatura fantástica? Me gusta la literatura fantástica y me gusta escribirla para defenderla de ese segundo puesto en el que la quieren poner muchos.

En la historia que cuentas en esta novela (también en el reverso del libro) vemos a un panda rojo. Podemos ver otro en tu brazo. No nos quedaríamos tranquilos si no te preguntáramos por este compañero de viaje?


Cuando de pequeño iba al zoo con mis padres, a mí me gustaba mucho ver a estos animales. Me parecían raros, no entendía por qué no eran más conocidos, porque todo el mundo quería ver los delfines o los pandas comunes. Siempre me ha gustado lo raro. Que mi animal favorito sea el panda rojo me gusta porque me hace singular. Un buen rasgo de personaje, supongo.
Pensé crear un animal para acompañar a Natsuki en la novela, pero me di cuenta de que muchas de las cosas que a veces buscamos en la literatura fantástica ya existen. ¿Por qué no hacer un cameo con mi animal favorito y poder explicarle a la gente que no son ni zorros ni osos?
Además están en peligro de extinción. Tatuarme el panda rojo fue un recordatorio de todo lo anterior y también un recordatorio de que la belleza es efímera y que podemos perderlo todo si no actuamos con cabeza. Niños, reciclad, que nos estamos cargando los bosques de los pandas rojos y eso sí que no se lo voy a perdonar al ser humano.
Podría estar hablando horas de pandas rojos, no sé si ha sido una buena idea hacerme esta pregunta. Lo dejaré aquí por el momento.

¿Hay algún proyecto en camino del que nos puedas hablar?


Sí. Mi cuarta novela se encuentra ya en los últimos procesos de repaso. Se trata de la historia de Cástor y Pólux, los gemelos de la mitología griega. En ella uso varios narradores también y vuelvo a las dualidades y la búsqueda de identidad que tanto me obsesionan. Espero que pueda ver la luz a lo largo del año que viene (crucemos los dedos).

Has sido alumno del máster, luego profesor de la escuela, ahora tus lectores disfrutamos de tus libros. Nos parece advertir un efecto tras esos dos primeros años en la escuela pero, ¿para ti, qué ha sido, sobre todo, el Máster de Narrativa?


Creo que lo he esbozado ya antes. El máster me dio esa seguridad que me faltaba. Esa confianza para escribir. Me dio las herramientas para poder tomar decisiones con un respaldo. Fueron años muy intensos y necesité un tiempo para que todo lo sembrado naciera, pero una vez lo hizo el resultado no pudo ser más satisfactorio. Recuerdo constantemente los consejos y lecciones y las aplico en mi trabajo y en mi vida literaria. Entrar en el máster, lo he dicho muchas veces, fue la mejor decisión que he tomado nunca.

¿Te veías como profesor de la escuela? ¿Qué se siente estar del otro lado?


Yo estudié periodismo, pero lo cierto es que nunca me vi como periodista. Me metí en la carrera por sacarle algo de provecho a mi gusto por la escritura, aunque no resultó. Mi siguiente opción era ser profesor. Nunca pensé que sería de escritura creativa, pero me parece fantástico que la vida me haya sorprendido de esta manera.
Enseñar escritura creativa me permite estar en contacto constante con las técnicas narrativas, lo cual repercute en mi escritura, y además con nuevos talentos increíbles que me recuerdan de dónde vengo y lo pequeños que somos. El intercambio de ideas creativas, el ambiente, todo ello me ayuda a seguir creciendo, que es al final lo que importa.

Eres profesor del Itinerario de Literatura Fantástica, del Itinerario de Novela y también de Escritura Creativa. Sabemos que también colaboras en las bibliotecas públicas. No nos sorprendería verte en algún otro curso, próximamente…


Efectivamente. Este verano comenzaré un nuevo curso que he ideado llamado Cómo crear personajes inclusivos en el que trabajaré aquello que me llevó a crear los personajes de Vendrán del este. Se tratará de un curso corto (dos sesiones) que será principalmente práctico en el que me centraré en los principales consejos que pueden ayudar a los escritores a crear personajes inclusivos que se encuentren bien representados en la literatura, huyendo de clichés y estereotipos que no son reales.

Viene el verano, Alejandro, esa temporada para tenderse al sol o meterse en la piscina y, con esa misma sensación de paz, queremos despedirnos y agradecerte por esta entrevista, en la que no nos hemos dejado nada en el tintero, con una última pregunta: ¿Qué lee Alejandro Marcos en verano?


Justo en verano aprovecho para leer cosas más ligeras a las que leo habitualmente. Suelo optar por bestsellers o por algún placer de friki. Este año lo voy a comenzar leyendo Danza de dragones de George R.R. Martin y, ya que de momento terminaré la saga con ese libro, comenzaré una de las sagas de Robin Hobb con La misión del bufón.

¡Muchísimas gracias, estimado!
¡Hasta pronto!


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