menu Menú
Entrevista a Javier Sagarna
"Yo siempre he dicho que la escritura me salvó la vida." Javier Sagarna Entrevistas
Por Humberto Franco Publicado en Entrevistas en 9 julio, 2019 2 Comentarios 12 min lectura
Anterior Siguiente

Entrevista a Javier Sagarna

Escritor y profesor de escritura creativa. Licenciado en Farmacia. Director de Escuela de Escritores y presidente de la European Association of Creative Writing Programmes (EACWP), es profesor de novela y relato breve desde 1998, tanto de forma presencial como a través de Internet, así como de las asignaturas de Géneros Literarios y Proyectos Narrativos del Máster de Narrativa. Ha impartido clases en instituciones como la Universidad Nacional de Colombia, el Orivesi College of Arts (Finlandia), Scuola Holden (Italia), la Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá o el Instituto Cervantes. Asimismo, asesoró al gobierno de Panamá en la creación de un programa oficial de Escritura Creativa.

Como presidente de la EACWP ha impulsado diversas conferencias internacionales sobre la docencia y pedagogía de escritura creativa, así como cursos de escritura a nivel internacional como Fundamentals of Poetry, Urban Storytelling o el espectáculo multidisciplinar Melting Plot.

Ha publicado la novela Mudanzas (Gens, 2006), la novela infantil Rafa y la jirafa (Dylar, 2013) y los libros de relatos Ahora tan lejos (Menoscuarto, 2011) y Nuevas aventuras de Olsson y Laplace (Menoscuarto, 2015). Es colaborador del programa La Ventana de la Cadena SER.

Mediando los buenos oficios hosteleros de nuestros anfitriones en Oliver’s House, La Rompedora se ha reunido con Javier, a punto de salir de vacaciones, para charlar de lo divino y lo humano y, claro está, sobre lo último que se cuece en Escuela de Escritores.

Té, café, caña, vino… ¿qué le viene mejor al escritor para escribir?


Hombre, yo creo que al escritor le viene bien para escribir cualquier cosa. Las cañas, desde luego, son fundamentales; sobre todo en la segunda parte de la escritura. Pero, definitivamente, lo que le viene mejor al escritor para escribir es soltarse, quitarse los miedos, los pudores, soltar su imaginación y lanzarse a escribir con cualquier excusa. Antes era más famoso el escritor que para hacer eso tenía que beber, los escritores alcohólicos. Yo no creo en eso. Yo creo que un escritor puede escribir desde otro lugar, desde una conexión interna consigo mismo sin tener al alcohol como mediador. Ahora, para celebrar los éxitos, claro que está muy bien, ¿no? Una cañita, un vino, o hasta un tequila, ¿por qué no?

Ya te han preguntado esto un montón de veces, Javier, pero, ¿cómo fue que empezó todo? Hemos escuchado de un local en Lavapiés, ¿o era Malasaña?


No, era en Lavapiés. Bueno, todo esto empezó como la parte de internet del Taller de Escritura de Madrid. Durante tres años hubo unos grupos, que fueron los que empezaron con internet, y luego, al cabo del tiempo aquellos grupos crecieron demasiado y acabaron por independizarse. Isabel Cañelles, por ejemplo, la primera directora de la Escuela de Escritores. Y, a partir de eso, nació la Escuela de Escritores. Surgió, en principio, como una escuela puramente en internet. Al año siguiente se abrió un local, muy pequeñito, en Lavapiés. Luego la escuela empezó a crecer, formamos al equipo actual, nos cambiamos a un local en Ventura Rodríguez, después al de Francisco de Rojas y ahora, por fin, estamos en esta sede espléndida que tenemos en la calle Covarrubias de Madrid. Así fuimos creciendo, al igual que los cursos por internet, nuestros alumnos, el claustro de profesores y, como guinda a todo esto, creamos el Máster de Narrativa en 2009, un poco la joya de la corona, el programa en torno al cual se articulan todos los demás cursos en la Escuela y que, de alguna manera, resume todo lo que podemos hacer en esto de la enseñanza de la escritura creativa. Al día de hoy, creo que es mucho lo que estamos consiguiendo, una formación perfectamente organizada y reglada. Así que, bueno, todo empezó allí, en aquel local pequeñito y poco a poco se ha ido convirtiendo en una escuela de verdad, en una gran escuela a la que, hoy por hoy, en España y en el resto del mundo otras escuelas privadas y universidades ven como su igual. En fin, creo que somos una de las grandes escuelas de escritura creativa del mundo, en este momento.

Tuvo que haber sido una vuelta tremenda en el timón, cambiar el rumbo de Farmacéutica a Escritura Creativa. Eso sí: siempre te vemos bien y de buenas, seguro que ha sido un viraje afortunado.


Pues sí. No solo afortunado. Yo siempre he dicho que la escritura me salvó la vida. Como ya te he contado, yo hice Farmacia y, bueno, un poco lo que todo mundo hace: sacar buenas notas, pasando problemas en Ciencias, pero siempre eligiendo esa rama. Finalmente me gradué y conseguí un trabajo, y de hecho fue un muy buen puesto en la industria farmacéutica, pero a los seis meses yo estaba deprimidísimo, diciéndome «Dios mío, esto no puede ser; no puedo pasarme el resto de mi vida haciendo esto». Y no es que lo hiciera mal, porque me cayeron felicitaciones y ascensos. Pero, realmente, aquel no era mi lugar. Después de unos meses y con una depresión de por medio, decidí ponerme a escribir. Al cabo de unos meses, apareció mi madre con una revista del barrio, de Chamberí, en la que aparecía Enrique Páez diciendo que tenía un taller de escritura. Entré como un loco en cuanto supe que aquello existía. Siempre recordaré ese primer día: llegamos, nos sentamos alrededor de esa mesa en la que mis compañeros estaban leyendo. Yo llegué un poco tarde. Y después de leer, de escuchar nuestros textos, vino el momento de comentarlos. Recuerdo esa sensación de haber llegado a casa, de decirme «esto era, este es mi lugar, por fin he llegado a casa». Y a partir de ahí, bueno, seguí durante muchos años en la industria farmacéutica: catorce. Por las tardes iba a clases, al principio como alumno; luego, Enrique me empezó a dar confianza y pasé a dar clases en su taller, luego lo hice también por internet. Y un buen día, aprovechando que había un expediente de regulación de empleo en mi empresa pude, finalmente, en 2002, dejar la farmacéutica para centrarme en la escritura. Al principio como profesor, luego como jefe de estudios de la Escuela de Escritores y, a partir de 2006, ya como director y, por supuesto, como profesor. Siempre digo que soy un profesor que escribe, no un escritor que enseña. Y, esencialmente, así ha sido, a partir de aquel día estoy dedicado a enseñar, a dirigir una escuela, a crear este proyecto educativo y a ser feliz. Desde aquel día, sin duda, irme de la farmacéutica ha sido como un vale por una vida.

La escuela de formación para escritores más consolidada de toda España e Hispanoamérica, alianzas con escuelas extranjeras de diversos idiomas, programas de radio, más de sesenta cursos presenciales y online, diez promociones (once, a partir de septiembre) del Máster de Narrativa. ¿A qué hora duermen?


Pues, la verdad es que duermo poco. (Risas). No tan bien como debería. Todo el equipo está siempre a tope: Germán Solís, Daniel Saavedra, Mariana Torres, Ignacio Ferrando, Chiki Fabregat, Lara, David, Enrique. Todo el claustro de profesores. Colaboradores como tú, con la revista, Vanesa, al mando de las cuentas… No me gustaría olvidarme de nadie y, si lo hago, me lo añades. Es un gran equipo detrás de este proyecto educativo que nos hace verdadera ilusión. Creemos en él, creemos que hace falta una gran escuela de escritores en la que los artistas que quieran escribir puedan formarse. Ese es nuestro objetivo. Hemos ido haciéndolo crecer, conectándolo con el resto del mundo, con otros centros educativos que sienten la misma pasión y quieren enseñar, como queremos enseñar nosotros. Hemos viajado a conocerles, a aprender de ellos, hemos a traído a profesores de otros lugares y, efectivamente, todo eso nos deja poco tiempo para dormir. Si a eso le sumamos las cañas que nos tomamos después y alguna que otra fiesta, al final nos queda muy poco tiempo, sobre todo para dormir. Pero lo disfrutamos, y lo disfrutamos tanto, que incluso con sueño lo pasamos bien.

Hablando del máster, ese  semillero de autores y títulos reconocidos y celebrados, ¿hay algún proyecto en puerta que nos puedas adelantar? ¡Anda, no te cortes!


Bueno, bueno, siempre tenemos cosas en la cabeza. Hay proyectos que ya están en marcha, pero ahora mismo no puedo adelantar mucho de ellos. Sí puedo comentar, por ejemplo, que habrá un nuevo pitch en el Máster de Narrativa, es decir, una nueva oportunidad para que los alumnos se encuentren con editores para presentarles sus proyectos narrativos. También puedo decir que se ha aprobado una subvención europea para una nueva edición del proyecto CELA, lo cual es una oportunidad para la traducción y para dar a conocer a nuevos autores de toda Europa. El Club de Alumnos también verá ampliadas sus funciones, también vendrán nuevos cursos y profesores… Estamos en ello, estamos trabajando. Ah, y por supuesto, están los cursos en Curazao con nuestra hermana escuela de ArtEz, que en septiembre verá su segunda edición en las Antillas holandesas.

El verano está a la vuelta. Sabemos que aparte del don de la ubicuidad, también puedes leer y escribir al mismo tiempo. ¿Qué título está preparando Javier Sagarna para sus lectores? Y, hablando de lecturas, ¿qué libros recomienda para esas tardes solariegas junto a la piscina?


Bueno, yo siempre estoy escribiendo, aunque es verdad que hace ya dos o tres años que estoy bloqueado. Empiezo proyectos nuevos, pero no llegan a buen puerto, no llegan a cuajar. He empezado dos novelas de Ciencia Ficción, un género con el que tengo una deuda pendiente, me apetece mucho escribir de ello. Ahora estoy escribiendo algo de no-ficción, que también me ha estado interesando mucho. Por supuesto, siempre cae un cuento aquí, un cuento allá pero, de momento, ningún proyecto definido que piense que, de aquí a un año, año y medio podamos tener listo. Bueno, siempre he creído que escritor es el que escribe y los textos van llegando. A veces, vienen temporadas como esta, en la que uno está más parado, pero luego vienen esas en las que uno se acelera. Ahora mismo, la verdad es que estoy muy concentrado en la escuela. Así que, bueno, estoy escribiendo y esperando. Ya vendrá el texto.

Para los textos del verano, la verdad es que soy malísimo. Hay muchos que me apetecen siempre. Ante la duda, creo que Joseph Conrad siempre es un valor seguro. Si a uno le gusta el terror, está Sheridan Le Fanu, Henry James, o el mismo Frankenstein o Drácula. Luego, de autores contemporáneos, siempre hay un montón de textos magníficos, como Mandíbulas, de Mónica Ojeda, que realmente me parece un texto muy valioso. Lo que tiene el libro es que es inagotable: uno puede leer a los clásicos, a los nuevos… Hay títulos estupendos, sobre todo entre las autoras que han formado una gran generación actual.

A la vuelta del verano se inaugurará la XI Promoción del Máster de Narrativa.


Sí, y con dos grupos llenos y lista de espera. Estamos muy contentos. También te puedo adelantar que ya contamos con nuevos profesores en el claustro que estarán impartiendo Aulas Creativas, como Mónica Ojeda, Manuel Vilas y Sara Mesa. Estamos esperando alumnos de todo el mundo y, además del centro ArtEz, en Nijmegen, ya tenemos nuevas alianzas celebradas con otras instituciones educativas. La verdad es que esta Décima Primera Promoción tiene una pinta excelente. No podríamos estar más emocionados.

Y ya para despedirnos de Oliver, ¿de digestivo, qué nos tomamos?


De digestivo… siempre Omeprazol. (Risas).

¡Muchas gracias, Javier, y feliz verano!
¡Nos vemos a la vuelta!


Anterior Siguiente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cancelar Publicar comentario

keyboard_arrow_up