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Antiguos exalumnos
Antiguos exalumnos Hablando del máster con...
Por Humberto Franco Publicado en Hablando del máster con... en 9 mayo, 2019 0 Comentarios 2 min lectura
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Hablando del máster con… antiguos exalumnos

 

El pasado 8 de abril, la Escuela de Escritores reunió en la Sala de las Musas a Arantxa Rochet, Roberto Osa y Rosario López, sus exalumnos de la Tercera, Cuarta y Séptima Promoción, respectivamente, para que compartieran con el público su experiencia en el Máster de Narrativa.

Con publicaciones y premios literarios en las espuertas, pero sin perder nunca esa calidad humana que les distingue, Arantxa, Rosario y Roberto hablaron con sencillez y transparencia total sobre los retos, los triunfos y los amigos que encontraron en su camino por el máster. Entre los interesados que acudieron a conocer más sobre este programa de escritura creativa, nos encontrábamos algunos compañeros de pupitre de estos tres campeones de la casa y, como era de esperarse, nos contagiamos de su nostalgia en cuanto les escuchamos hablar de esos primeros textos leídos en clase o de la fascinación con que descubríamos los libros recomendados por los profesores.

Después del evento y mediando los buenos oficios de nuestros amigos en Oliver’s House, las horas se nos fueron volando entre brindis, tapas y, desde luego, el plato principal: los recuerdos.

Nos acordamos de la vieja sede, en la calle Francisco de Rojas, de su escalera de madera señorial, de los carnavales que nos tocó vivir ahí mismo, con cada una de las aulas convertida en un salón con música y ambiente propio. Tampoco faltó el ya desaparecido Bar Avelán ni su dueño, don Clemente, o su aún más célebre Ramona, la camarera rumana que nos tenía «cariño apache» a los de la escuela, haciéndonos muecas lo mismo que rellenándonos un vaso o un plato «cortesía de la casa». Y en un lugar muy especial en el camino, nos acordamos de Ramón Irigoyen, nuestro profesor de Literatura Clásica, que con una memoria y una cadencia exquisitas podía recitar los versos clásicos en los que se ensalzaba a los héroes míticos, lo mismo que las crónicas deportivas en las que se alababan las dotes casi divinas de Messi para jugar al balompié.

Inviernos encerrados a leer y escribir, veranos de terrazas y de proyectos de fin de máster, los miedos e inseguridades, pero también esos grandes momentos de autodescubrimiento, de revelaciones al cabo de muchas pruebas.

Y vernos las caras, después de varios años, aún sonrientes, aún ilusionados por ver qué nos traerá mañana este camino y esta familia que hemos elegido.

-La Rompedora.


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