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Hacer y ser
"El día había sido, hasta ese momento, un día normal de vacaciones." Relato
Por Blanca Puyuelo Publicado en Relatos en 22 octubre, 2019 Un comentario 5 min lectura
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Hacer y ser

 

El día había sido, hasta ese momento, un día normal de vacaciones. Habíamos ido a la playa y lo primero de todo fue, como siempre, correr delante de mamá. Ella nos perseguía con el bote de la crema para el sol hasta que le daba el asma y tenía que parar y aspirar su Ventolín. Luego papá y mamá discutieron:
─Déjales.
─¿No ves la bandera?
─Mujer, que se metan hasta la rodilla.
─Y vas a vigilarles tú.
─Déjales.
Corrimos a meternos al agua. Las olas nos agarraban y nos revolcaban contra la arena del fondo y cuando por fin nos soltaban sacábamos la cabeza y respirábamos, o tosíamos, porque se nos metía agua por la nariz.
─Venga, ¡fuera del agua!
Mamá estaba en la orilla con los brazos en jarras.
─Pero, mamá…
No pudimos terminar nuestra queja porque una ola nos arrastró. Sentimos que la arena nos agarraba los pies y tiraba de nosotros hacia dentro, y al instante siguiente sentimos que unas manos nos agarraban por las muñecas. Nuestra madre nos arrancó del agua y nos llevó bajo la sombrilla.
─Déjales, déjales… ─repetía mamá, muy bajito, mientras nos envolvía en las toallas.
Papá leía el periódico, reclinado en su silla de playa, y fumaba un cigarro.
El resto de la mañana estuvimos haciendo castillos, enterrándonos el uno al otro y cosas de esas. Mamá de vez en cuando gritaba:
─¡Cuidado con la arena!
O sonreía a los vecinos con una sonrisa que en realidad no sonreía nada:
─Perdón ─decía, y luego gritaba─: ¡Niños! ¡Tened cuidado!
Luego, a la hora de comer, recogimos todo y volvimos al apartamento. Y es que ese día estaba siendo un día normal de vacaciones.
─Niños, nada de comer en bañador, venga, poneos una camiseta.
─Pero papá no lleva camiseta.
─Miguel, haz el favor.
─Voy.
─Niños, venga, la camiseta.
─¿Y papá qué?
─¡Miguel!
─Ya voy, ya voy.
Fue durante el postre, mamá dijo:
─Me duele la cabeza.
Mamá se metió una pastilla en la boca, bebió un trago de agua y echó la cabeza para atrás con fuerza.
Lo siguiente que recordamos es su cara con los ojos muy abiertos, el golpe de la silla al caer al suelo, las manos de mi madre agarrando el mantel, volcando los vasos, un plato que se rompe y ese sonido, que quería recordar a sus ataques de asma, pero que era como un millón de ataques de asma a la vez. Parecía imposible que un ruido así le saliera de la garganta a mamá, que era tan menuda. Parecía que la garganta se le iba a partir en dos.
Nosotros nos quedamos pegados a las sillas, y tampoco respirábamos. No sabemos cuánto tiempo pasó hasta que papá apareció de pronto detrás de ella, la abrazó agarrándola por debajo de las axilas y empezó a sacudirla. Mamá parecía un muñeco de trapo.
De pronto, la pastilla blanca salió disparada y aquel ruido paró, y ya solo era mamá dando grandes bocanadas de aire. Se dejó escurrir entre los brazos de papá y se sentó en el suelo con la cara entre las manos, mientras subía y bajaba mucho los hombros. No sabemos si lloraba, o simplemente respiraba muy fuerte, o las dos cosas.
Nosotros seguíamos pegados a nuestras sillas, todavía sin respirar, y papá trataba de decirle algo y de ayudarla a levantarse, pero ella extendió el brazo, poniendo una barrera entre ella y él.
Al final se levantó.
─Necesito tomar un poco el aire ─dijo.
Y salió de casa cerrando con cuidado la puerta y sin mirarnos a ninguno de los tres.


Blanca Puyuelo es alumna de la Octava Promoción del Máster y nació en Madrid. Es escritora y diplomada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, oficio que la llevó a trabajar nueve meses en las Islas Feroe, unas pequeñas islas perdidas en medio del Atlántico Norte.

 Es también licenciada en Antropología Social y Cultural. Realizó su trabajo de fin de carrera en la Universidad de Copenhague, donde recibió una matrícula de honor por el trabajo de campo titulado Pigevaerelse: A room for one’s own, en el que investigó la presencia de una habitación solo para niñas en una biblioteca pública de Copenhague.

En 2016 autopublicó un libro de relatos, Sopa de patacas, experiencia tras la cual supo que quería aprender más del arte y el oficio de escribir. Así, acabó formando parte de la VIII promoción del Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores. Como proyecto de fin de máster escribió Somnium, por el cual obtuvo un sobresaliente y que finalmente se convirtió en una novela: su primera novela, resultado de un desafío literario y vital que desea compartir.

En 2018 fue seleccionada para formar parte del programa Creative Writing Didactics que se realizó en la Escuela de Escritores dentro del proyecto CELA (Connecting Emerging Literary Artist) para la formación de escritores en la enseñanza de escritura creativa.

Ha publicado dos relatos en la revista La Rompedora: Jerónimo y Hacer y ser.

También ha escrito un libro de relatos, Memento mori, junto con dos compañeros del máster de Narrativa.

Actualmente se está formando como profesora de escritura creativa.


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  1. Estupendo relato. Con esa aparente sencillez nos cuenta cómo un día cualquiera puede ser el final de algo. O el principio. Me encanta la voz del narrador. Enhorabuena y gracias

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