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Carpe diem
"No es mañana para risas, ni para romances bellos; mi novia me ha abandonado por Catulo, nada menos." Romance
Por Sergio Lobo Publicado en Relatos en 4 diciembre, 2018 0 Comentarios 3 min lectura
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Carpe diem

En homenaje a Ramón Irigoyen,
escritor, poeta
y profesor emérito de la Escuela de Escritores.

No es mañana para risas,
ni para romances bellos;
mi novia me ha abandonado
por Catulo, nada menos.
Y por si esto fuera poco                           5
Horacio está muy enfermo.
Voy a verle al hospital.
Lo peor, me estoy temiendo.
Nada más abrir la puerta,
esto es lo que me encuentro:                 10
dos hombres y una mujer
danzando como posesos,
y Horacio, que está en pelotas,
cantando como un jilguero;
con la toga en la cabeza                           15
a modo de casco hebreo.
Yo no sé si esto es un after
o la puerta del averno.
—Horacio, ¿y esto qué es?
¿Pero no te estás muriendo?                  20

—¡Hombre! ¡El poeta errante!
El de las rimas de hierro.
Qué alegría me da verte
Pasa, ven, que te presento:
este es Virgilio este es Lucio,                 25
escritores de panfletos.
Aquí un amigo del foro,
¡el bastión del romancero!
Y ella se llama Sulpicia
que mira que el nombre es feo                30
pero maneja la pluma…
y versea que da miedo.
¡No me creo todavía
que hayas venido a vernos!

—Pues venía a verte a ti,                            35
en Roma te dan por muerto…
Me tenías preocupado,
¿y me encuentro aquí un festejo?
Imagino que esta farra
te habrá costado un dinero.                       40

—No lo sé, paga Mecenas,
yo llevo tres meses tieso.
Él es mi representante,
se encarga de todo esto.
¿Y esa cara que me traes?                           45

—No pasa nada, es el duelo.
Perdona, Horacio. Perdona.
La escena me ha puesto tenso.
Me quedé, de la impresión
mudo, sordo y hasta ciego.                          50
Aunque, ciego el que lleváis…
aquí el más sobrio está ebrio.

—Pues igual tienen la culpa
tres botellas de Amaretto.
Y un destilado con bayas                              55
al que le llaman ginebro.
Tómate un chupito, venga,
borra esa cara de muermo.
¡Disfrutemos del vigor,
los amigos, los encuentros                           60
la familia, el vino blanco
el vino tinto y el pesto!
Que la vida, dos días son.
Pero esos días, ¡brindemos!

Por cierto, ¡viene Catulo!                             65
Llegará en cualquier momento.
De cómo se vive al límite
Catulo es un buen ejemplo.

Te cambió la cara. ¿Ves?
Y ya bebes como un ciervo.                         70
Qué orgulloso estoy de ti,
mójate bien el pescuezo.
Sonreír siempre a la vida
o morir en el intento.
¡Carpe diem, viejo amigo!                           75
¡Carpe diem, compañeros!


Sergio Lobo, alumno de la Novena Promoción del Máster, nació en Madrid y es delineante, aunque nunca ejerció como tal. Ha desarrollado su vida laboral en la música y como empresario hostelero. Se formó como Mixólogo en Alta Coctelería en España e Inglaterra. En Londres trabajo a las ordenes de Gordon Ramsay como Head Bartender en clubes de renombre mundial.


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