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Flores en Benarés
"En Benarés, cuando pasó la estación de las lluvias y la tierra se secó un poco, una tumba se cubrió de flores." Relato
Por María Asunción Mayor Publicado en Relatos en 5 febrero, 2019 2 Comentarios 3 min lectura
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Flores en Benarés

 

El servicio de megafonía del aeropuerto de Delhi emitió el último aviso a Karen Gauss para embarcar en el vuelo destino Munich. Los asistentes al club de lectura se preguntaron qué habría sido de la señora alta y rubia que no había vuelto y el encargado de la tintorería se preguntó cuándo irían a recoger una chaqueta que ya estaba limpia.

La dependienta de la herboristería recibió las cápsulas de valeriana y hierba de San Juan que una clienta le había encargado y las dejó en la estantería de pedidos pendientes de entregar. En un buzón de la Briennerstrasse se amontonaron las cartas y los folletos de propaganda del supermercado. En un apartamento con las persianas bajadas, un helecho cambiaba de color, pasando de verde a amarillo y después a marrón claro, antes de retorcerse sobre sí mismo. Sobre el respaldo de la silla, varias piezas de ropa para planchar se cubrieron de motitas de polvo y las manecillas del reloj de pared se pararon en las seis menos cinco.

Las últimas lluvias formaron un charco al pie de la cristalera de la terraza que, al secarse, dejó un cerco oscuro sobre el parqué color caramelo.

El piloto rojo del teléfono parpadeaba, indicando que había mensajes nuevos. Transcurrido un mes y después de varios avisos de falta de pago, la compañía eléctrica cortó el suministro y a continuación fue la compañía del agua la que suspendió el servicio. El piloto del teléfono se apagó.

Dentro de un frigorífico que no se abría desde hacía semanas, unos tomates se cubrieron de manchas blancas de moho y, al descongelarse, el hielo goteó hasta el suelo, creando un lago pequeño que cada noche brillaba a la luz mortecina del patio de escalera. La revista «Historia del Mundo» dejó de llegar porque la suscripción no se renovó. La inmigrante turca que hacía limpiezas en varias casas, pensó que la señora de la Briennerstrasse no estaba contenta con ella, puesto que no había vuelto a llamarla.

En Benarés, cuando pasó la estación de las lluvias y la tierra se secó un poco, una tumba se cubrió de flores.

 


María Asunción Mayor, alumna de la Quinta Promoción del Máster, nació en Barcelona y estudió Humanidades e Idiomas. Actualmente, compagina su vocación como escritora con la corrección y traducción de textos de diversas lenguas (como el inglés, el francés y el italiano). Sus obras Un paseo por el infierno y Ahora que no estás están pendientes de ser publicadas. Tres años, dos vidas es el título de su primera novela.


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  1. ¡Qué evocador! «En Benarés, cuando pasó la estación de las lluvias y la tierra se secó un poco, una tumba se cubrió de flores».

    Recuerdo cuando me comentaste lo mucho que te gustaba la literatura indú…

    Gracias Asun, por regalarnos este relato.

    Lourdes

  2. Me ha encantado la sencillez de la idea. Enhorabuena por llevarla a cabo con tanta elegancia. «…un helecho cambiaba de color, pasando de verde a amarillo y después a marrón claro, antes de retorcerse sobre sí mismo.», diría que es mi frase favorita.
    ¡Gracias!
    Saludos.

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