menu Menú
Mascaritos
Mascaritos, de Marieta Montalbo. Reseña
Por La Rompedora Publicado en Reseñas en 26 marzo, 2019 2 Comentarios 4 min lectura
Pecola: el personaje y la contradicción Anterior Siguiente

Mascaritos

 

Entre las páginas de esta novela hay vacas y paja, hay misa los domingos y echadoras de cartas que dictaminan males de ojo. Hay peluqueras que les ponen rulos a sus clientas para dejarlas más guapas, niños tontos que no son tan tontos y otros que hace tiempo se cayeron a un pozo. Hay mujeres que rezan y otras que se orinan por venganza delante de las puertas de las tiendas. Hay niñas que acaban de nacer y otras que escriben para sentir que han llegado a la luna o más bien, para convencerse de que con ello pueden escapar.

El medio rural al que nos conduce Marieta Montalbo está lleno, y por igual, de cosas entrañables y cotidianas como de cosas espantosas.  Yo diría que casi como en cualquier infancia, donde a veces todo pasa de puntillas, pero el caso es que pasa. Es difícil abandonar este libro una vez lo has comenzado a leer, del mismo modo que es difícil llegar a la última página sin sentir un estremecimiento.

Morocha, la protagonista de esta novela, escribe sus pensamientos en una libreta. A ratos me recuerda a aquella otra niña de Ana María Matute, que hacía lo mismo en su “Cuaderno para cuentas”. Y si me la recuerda no es exactamente porque ambas hagan lo mismo sino porque viven en un mundo de adultos que la mayor parte de las veces no comprenden. Llevan el registro de los hechos, pero se pierden en medio de las horas. Son listas, pero el lector sabe más que ellas y sabe que se han de equivocar. Son niñas que producen simpatía y miedo a partes iguales.

Hay una sensación de inquietud desde el principio, desde ese picor en la garganta que siente la Morocha y que compara con un grano de pimienta que se le ha colado por la boca. Y que ya nos adelanta que no le dejará de picar hasta la muerte de su hermana Alba.

El recorrido de ese grano de pimienta será el viaje de una niña hacia la madurez, abrupta y casi obligada. Tomando decisiones sin ni siquiera saber que las está tomando. Hasta desear esconderse detrás de una máscara de carnaval, como todos los demás.

“Mascaritos” está envuelta en cuchicheos y en sobreentendidos. Los espacios poseen una atmósfera que se mastica. Y lo no dicho llega a doler. Es la dulzura de una voz que lo mira todo con los ojos muy abiertos y el corazón encogido. Y cuyo punto final abre el eco inmenso que abriría cualquier precipicio y ante el que hace falta taparse la boca para no gritar.

Magníficamente escrita, con un equilibrio perfecto entre lo explícito y lo silenciado, con una intensidad dramática sobresaliente, su autora nos demuestra que no le da miedo hurgar en las carencias, en las heridas de nadie. Algo que ya se adivinaba en aquellos días de primeros relatos en el máster de narrativa.

Es imposible no invitar a cualquiera a hacer el viaje de esta novela, coger de la mano a la Morocha en su cercanía y su desconsuelo.

Elena Belmonte
Escritora y profesora de técnicas narrativas


Reyes Navas, alumna de la Novena Promoción del Máster, nació en la sierra de Madrid y, además de ejercer como abogada, también se ha dedicado a la restauración y los eventos sociales. Ha ganado el primer premio del Concurso de Relatos Don Manuel (2017) y también ha sido finalista del II Premio Iasa Ascensores de Microrrelato (lo que le valió la publicación de sus relatos participantes en la editorial Páginas de Espuma). Su novela Mascaritos (2018) ha sido autopublicada bajo su seudónimo literario, Marieta Montalbo, y está disponible en Amazon. Actualmente trabaja en su segundo libro. También forma parte del consejo editorial de La Rompedora.


Anterior Siguiente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cancelar Publicar comentario

keyboard_arrow_up