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Secretaría de Estado para la soledad

«Fue una buena idea configurar al ayudante para que lo llamara así: Víctor Cariño. Resulta reconfortante. Aunque sea otra puta máquina de voz sintética.» Relato

Secretaría de Estado para la soledad   Son las seis y veinte de la tarde y hoy es viernes. Víctor deja que su espalda se deslice por el cabecero de la cama hasta que puede apartar la bandeja del almuerzo con los pies. La mesita de noche está ocupada por la taza vacía del café […]

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