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Entrevista a Germán Barrera Toro
«Lo mejor de escribir siempre es sorprenderse a uno mismo.» Germán Barrera Toro Entrevistas
Por La Rompedora Publicado en Entrevistas en 25 enero, 2022 3 Comentarios 9 min lectura
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Entrevista a Germán Barrera Toro

 

Germán Barrera Toro nació en Medellín, Antioquia, el 26 de septiembre de 1986. Luego de una infancia precoz, desde muy joven comenzó a recorrer Latinoamérica y Europa realizando diversos intercambios académicos como en la Universidad Católica del Uruguay, en Montevideo, o en la Universidad de Sevilla, España, mientras estudiaba comunicación social y periodismo en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín en donde se graduaría en el 2010.

Tras graduarse, se especializó en producción de textos e hipertextos y, un año después, cursó el Máster de Narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid, siendo distinguido con la beca otorgada por las notas más altas en el examen de acceso. Durante su época como alumno del máster también escribiría un ambicioso proyecto final que obtendría la máxima calificación del claustro por su obra.

Actualmente se encuentra realizando una maestría en escritura creativa en la Universidad de Texas, sede El Paso (UTEP), en donde se desempeña como profesor asistente.

Recientemente se ha publicado en Sevilla Hace días que llueve mierdasu primera obra auspiciada en España por un sello editorial y de la que hoy charlaremos con él, desde Madrid hasta Texas:

Germán Barrera Toro

¡Enhorabuena, Germán! ¿Cómo va todo en la otra orilla del charco?


En lo particular, de maravilla. En lo colectivo, no tan bien como quisiera, pero acá estamos. Firmes ante estos tiempos tan convulsos.

La primera pregunta obligada sobre tu libro: ¿cómo nació el título?


La verdad, en el ejercicio mismo de la escritura pues, a medida que le iba dando forma a la idea de la novela, ese título se vino presentando hasta quedarse como parte fundamental del pretexto narrativo que terminé utilizando para ilustrar la alegoría que demandaba la narración. Y, si bien me fue muy difícil aceptar la “mierda” como metáfora esencial del relato por la reminiscencia que hace y porque, a primera vista, puede parecer un tanto “básica”, creo que, muy rápidamente, con el pasar de los párrafos, la misma va adquiriendo un peso diferente para el lector y se convierte en un leitmotiv secundario que es tan solo el telón de fondo de la historia de María Carmenza, la verdadera protagonista de esta historia.

Germán, te conocemos desde hace varios años como compañero del Máster de Narrativa en Escuela de Escritores. Sabemos incluso que tu proyecto de fin de máster se ganó una mención especial por parte de la Escuela y ahora vienes con una obra totalmente distinta. Cuéntanos un poco más sobre ese proceso.


Así es. Ese proyecto del que hablas y del cual —espero— pronto tengan también noticias, Tiempo blanco, me demandó un esfuerzo enorme a la hora de construirlo por el tipo de narrador y la situación tan extrema que se presentaba en la obra —un hombre llega a su casa y se da cuenta de que el tiempo se detuvo y que él es el único que puede moverse y aprovechar esta circunstancia tan radical—, así que necesitaba comenzar con otro tono, otro mundo, con otra clave para renovarme como narrador y así fue como llegó María Carmenza con su historia a mi vida. Y lo hizo a través también de una experiencia que vivimos en el máster.

Un día, en una clase inolvidable —como todas las de Alfonso Fernández Burgos—, leímos el primer microrrelato ganador del premio del Museo de la Palabra que rezaba: “Hace días que llueve a cántaros y el gato se comió el último grillo que nos mantenía despiertos”. Y a mí ese relato se me quedó dando vueltas en la cabeza por esa insinuación narrativa tan poderosa.

Con el pasar de los años y de las lecturas, poco a poco ese eco se fue convirtiendo en una pregunta técnica que se fusionó con la vida de María Carmenza hasta materializarse en la novela que hoy les presentamos, Hace días que llueve mierda, y de la cual, espero también, disfruten muchísimo por toda su elaboración.

Para los lectores que están por hacerse con tu libro, ¿cuál dirías tú que es el tema central de Hace días que llueve mierda?


Yo creo que, como tema profundo del relato, está el autoconocimiento. Pero, muy cercano a él, está también la manera de enfrentar las crisis y de cómo asumirnos como individuos ante el poder en este mundo que va tan rápido y que todos los días nos reta con situaciones que son, por decir lo menos, abiertamente absurdas y contradictorias si se les analiza con cabeza fría.

De igual manera, hay un tema transversal en la historia de María Carmenza que, si bien no es el foco principal, sí adquiere un papel relevante en la narración y es lo femenino y cómo ella se termina liberando de una educación alienante que todos, invariablemente, terminamos padeciendo.

¿Qué ha sido lo mejor y lo más duro al escribir este libro?


Lo mejor de escribir siempre es sorprenderse a uno mismo y descubrir cosas que no tenías ni apuntaladas en el papel, pero que ahí estaban y que eran irremediablemente ineludibles. Cuando eso ocurre, a mi modo de ver, es que te das cuenta de que tu ficción está cobrando vida y que vas por el buen camino hacia una escritura real y vívida.

Y lo peor, como siempre, es la espera. El oficio de escribir, a diferencia de otras artes, exige unos tiempos excesivamente amplios entre la idea, la materialización, los filtros editoriales, el lanzamiento, hasta llegar al lector —que es para quien escribimos— y eso suele ser desgastante. E, incluso, frustrante. Pero ese es el oficio y hay que aceptarlo, pues, como dijera uno de mis personajes en ese proyecto de final de máster que comentamos, “en estas líneas no producimos tornillos”.

¿Qué fue lo que más te sirvió en el proceso de corrección?


El tiempo. Y los cuatro o cinco lectores de confianza que, con generosidad y grandeza, me señalaron los errores y aciertos que ellos veían en la propuesta y que se convirtieron en mis guías más precisas para llegar por fin a esa “versión final” que tanto ansiamos los que escribimos.

Hay quien busca remover, educar, entretener, ¿qué efecto te gustaría provocar en los lectores con esta novela?


Siempre es muy difícil responder una pregunta como esta, pues, como autor uno quisiera tantas cosas con sus textos que es difícil enumerarlas o, simplemente, enunciarlas. Pero, en un ejercicio valeroso de honestidad en esta entrevista, diré con sinceridad que me gustaría causar en los lectores una sensación de epifanía y goce que, al terminar, invite a la relectura. Si eso se logra, mi tarea estaría más que completa y yo sería el autor más feliz de la historia.

¿Hay autores o libros que te hayan nutrido, en particular, antes de escribir Hace días que llueve mierda?


Yo diría que todos y cada uno de los autores que lees de una u otra forma te terminan influyendo. Es más, diría que mis compañeros y profesores del máster, han sido los dueños de mis más gratas influencias. Marco Algorta, Lucia Hernández Canut, Inés Mendoza, el mismo Alfonso Fernández Burgos y tantos otros, han sido para mí esos compañeros espirituales en este exigente oficio.

Ahora, si he de mencionarte algún texto o autor que haya usado explícitamente como guía para esta novela, te diría que Cesar Aira con sus novelas cortas, en especial, Cómo me hice monja, se ha convertido para mí en un autor muy revitalizante para continuar con la escritura.

¿Te veremos por aquí para la presentación de tu novela?


Esa es la idea, aunque aún estamos definiendo fechas. Pero me hará muchísima ilusión encontrarme de nuevo con ustedes y, sobre todo, con esos lectores que se hayan podido enamorar, como yo lo hice, de María Carmenza. Eso sin duda va a ser un lujo.

Estamos ante una obra que nos ha despertado el apetito lector y la pregunta es inevitable: ¿Tienes otro proyecto del que nos puedas adelantar un poco?


Tengo varios. Muchos, de hecho. Pero creo que por lo pronto es mejor seguirlos materializando en “silencio” hasta que se conviertan en una realidad.

Por último, nuestra ya tradicional pregunta: si no fueras escritor, ¿qué más te hubiera gustado ser?


Creo que me hubiese gustado no ser. Y si tengo que elegir otra cosa, quizás, uno de los personajes que aún no escribo o, por qué no, una superestrella del deporte internacional.

¡Muchas gracias, Germán!


Gracias a ustedes.

 


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  1. German, felicitaciones y que Dios te siga bendiciendo y llenándote de Su Santo Espíritu para que sigas deleitándonos con tus obras. Tal vez no te acuerdes de mi, pero yo si te recuerdo mucho a través de tu mamá Monica

    1. German o como te digo con cariño mi vida eres una persona muy especisl te recuerdo mucho y se que tantos años de trabajo en la noche y dia ya te van a dar fruto felicitaciones eres un csmpeon

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