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"Hacer sal", de Francisco Martínez Real
«Yo diría que mi poesía es, en el fondo, como un juego de malabares en mitad de la M-30.» Francisco Martínez Real Entrevistas
Por La Rompedora Publicado en Entrevistas en 7 abril, 2022 0 Comentarios 10 min lectura
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«Hacer sal», de Francisco Martínez Real

 

El poeta Francisco Martínez Real en la presentación de su poemario «Hacer sal». Foto de @danisono.

Hacer sal (Amargord, 2022), querido lector, el poemario del genial Francisco Martínez Real que usted merece regalarse.

Uno de los estrenos más esperado de la prestigiosa editorial Amargord, este poemario es la culminación a más de dos años de trabajo de Francisco Martínez, un poeta bien conocido del mundo literario y también un graduado de la I Promoción de Máster de Poesía de Escuela de Escritores.

Era de esperarse una presentación como la que este poemario tuvo el sábado pasado, en la afamada Librería Alberti, trampolín del que se han proyectado las carreras de los escritores y poetas de máxima calidad en esta villa y corte madrileña.

Ante un lleno total, Francisco contó con José Manuel Gallardo y Miguel de la Quintana como padrinos de lujo para presentar su poemario a los lectores. El público, por su parte, se mostró muy interesado en comentar y destacar el valor de la cotidianeidad en el libro, así como la apuesta por presentar elementos de consumo, como la sopa Gallina Blanca y las compras por Amazon.

La Rompedora no podía dejar pasar esta oportunidad para reunirse con Francisco y entrevistarle sobre esta flamante obra. Para llevar a buen puerto este empeño, el consejo editorial de poesía, en el que participan Cecilia Santiago y David Lozano, liderados por Cesare Pría, han visitado a su colega poeta.

He aquí lo que los cuatro poetas han hablado sobre Hacer sal, un poemario brillante, como su autor:

Hacer sal es el primer poemario que publicas, ¿cómo ha sido la experiencia hasta ahora?


Creo que, con todas las dificultades y el trabajo que conlleva el escribir y corregir un libro durante dos años, es finalmente una buena experiencia, porque el resultado final es muy positivo y sabes que tus poesías están ya disponibles para los lectores, lo cual es un alivio. Muchas veces la difusión de la literatura, pese a los blogs, las redes sociales, etc., es complicada, porque aunque Internet haya democratizado la literatura, es también importante a veces fijar y corregir un libro para dar a los lectores que quieran leerte una idea unificada de tu obra, en lugar de pinceladas sueltas que, a veces, se olvidan más rápido.

En Hacer sal hay poemas donde se reflexiona sobre determinados tabúes y prejuicios sociales. ¿Podemos decir que es un libro de crítica social?


Siempre he creído en la literatura social, que no en la panfletaria, aunque curiosamente toda la literatura social a veces se califica de panfletaria, quizá por el interés nulo (también ideológico) de aquellos que piensan que la literatura tiene que situarse por encima de la sociedad, y no en la sociedad. Yo tengo mucha confianza en que leer cambia tu forma de ser y de mirar el mundo, y por tanto, esto cambia la sociedad. En efecto, hay muchos tabúes en torno al dinero, la sexualidad, en el mundo del trabajo sigue habiendo mucha autocensura. Esto, de alguna forma, intoxica al individuo y se extiende a la sociedad. Muchas veces hacen más daño las normas implícitas que las explícitas, y yo lo que hago es simplemente explicitar algunas y reírme de ellas. Creo que la música de Los Punsetes o de Putilatex ya hacen eso: ser obscenos para destapar ciertos cansancios latentes, y yo a veces tomo sus tonos y en otras te escribo como un señorito de cortijo o el mandamás de cualquier sitio (así sea una asociación de vecinos), que es algo que también aspiro a ser.

Es muy interesante que incluyas referencias a elementos reconocibles de la vida cotidiana. Los pilot, Marvel, las tartas Sacher o incluso el programa de televisión “Espejo público” están presentes en Hacer sal. Parece algo que también define tu poética. ¿Qué te lleva a introducir estas referencias?


Que realmente el consumo define muchísimo nuestra identidad en este siglo, y encima hay marcas que se introducen hasta en la vida íntima de las personas y cambian sus hábitos, favoreciendo el aislamiento, como Amazon, Netflix, Glovo, etc. Creo que aparece en el libro un poco esa claustrofobia de quien siente que el consumo o el tener un trabajo te valida: esto ha sucedido toda la vida, pero en otro tiempo el consumo era más discreto: ahora los adultos nos prestamos mucho a exponerlo todo, lo cual no está mal, pero trae su cambio social. En cuanto a “Espejo público” u otros programas que menciono, forman parte de la infocracia de la que habla Byung Chul-Han: de nuevo, al igual que en el caso de las empresas que he mencionado, tiene que ver con la inmediatez: ¿necesito saber las noticias tan pronto como suceden? Probablemente no, pero también estoy muy lejos de la gente que piensa que todo es desinformación y fake news en los medios de comunicación: simplemente hay presión del poder político sobre los medios, como ha habido antes. Otra cosa es Youtube, pero eso ya nos ocuparía mucho, y a lo mejor yo ni lo veo porque estoy viendo otros vídeos en otros canales.

La utilización de la parodia y las referencias a lo cotidiano recuerdan al cine de Almodóvar porque en muchos poemas funcionan como un modo de desmitificar las cosas, de mostrar la realidad desnuda, ¿estás de acuerdo con esta apreciación? ¿Cómo funciona la combinación de estos elementos de tu poética?


Es que su cine tiene esta apariencia frívola, pero encierra un mensaje profundo, que ofrece claves para el presente futuro. Entonces, por ejemplo, una vez se me ocurrió al ver ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, cuando Carmen Maura hace un anuncio paródico de un detergente, que eso también se puede hacer en poesía. Esa es una de las múltiples formas en las que combino su cine con mi poética.

Otro elemento destacado del libro es el erotismo. ¿Cuál es su papel en tu poética y por qué crees que es importante?


Tiene un papel central, porque en el erotismo los tabúes no desaparecen, desde mi punto de vista, solo se desplazan de lugar; es decir, en determinadas épocas están bien vistas unas prácticas y otras se censuran o se intentan corregir. No existe una aceptación de la sexualidad tal y como es, y eso es un problema, que Foucault trató ya mucho en su Historia de la sexualidad. Desde luego, el avance en libertades estas últimas décadas ha sido muy significativo, pero yo creo que ciertas teorías y prácticas a este respecto sí merecen, al menos, una buena parodia.

¿Cómo fue el proceso de redacción del libro?


Muy lento, porque eran poemas subidos a Instagram que luego decidí publicar. A veces subía uno una vez al día, otras veces uno a la semana… Después, los pasé a un documento de Word, varias personas los revisaron, los cambié muchas veces de sitio, eliminé otros…, pero eso no significa que siempre haya de ser así: mucha gente sabe hacer un libro todo seguido, sin dudar y con todo él ordenado desde un inicio.

El poema que da título al libro, “Hacer sal”, nos ha parecido muy brillante. En él, el erotismo se sublima. Con un lenguaje muy bien elegido consigues mostrar cómo las experiencias eróticas son únicas en lo cotidiano. Palabras como “príncipes” o “comparecer” generan una hermosa sensación de trascendencia. ¿Cómo has trabajado el lenguaje en este libro?


Muchas gracias. Es un poema distinto a los otros del libro, con un tono más trascendente. Bueno, creo que un recurso que en ese poema se usa es la repetición, además de ciertos términos, como esos de príncipes y comparecer. En verdad, están bien elegidas esas palabras porque el poema habla de la relación entre erotismo y poder, es decir, de cómo la intimidad es política. El lenguaje el libro se basa mucho en la repetición y en el verso largo, porque me dan cierta musicalidad, pero a la vez la posibilidad de narrar experiencias delirantes y de hacer muchas enumeraciones, y de hacer todo tipo de piruetas discursivas y gestuales al recitarlos. Yo diría que mi poesía es, en el fondo, como un juego de malabares en mitad de la M-30.

¿Qué esperas del lector y qué le recomendarías a la hora de acercarse a Hacer sal?


Espero que quiera reírse conmigo, en primer lugar, porque tiene mucho de cómico, soy un juglar muy pasado de rosca. ¿Quiero trascender también? Sí, ¡porque lo quiero todo! El libro tiene dos lecturas, como todo lo humorístico: una más hedonista y otra que invita a la reflexión. Puede hacer una de las dos o ambas a la vez, como prefiera.

Perteneces a la primera promoción del Máster de Poesía de la Escuela de Escritores. ¿Cómo valoras esta experiencia?


Ha sido una experiencia muy positiva, que me ha abierto a conocer una amplitud de voces que no podría haber conocido sin una formación tan completa. Los profesores me han ayudado mucho, no a aprender poesía bajo unos parámetros determinados, sino a conocer una gran variedad de voces y a conocer más a fondo la mía, y darle formas nuevas. Es un trabajo muy innovador, porque no es como resolver un problema de solución cerrada: supone abrir muchas posibilidades, y eso lo he hecho gracias a la formación del Máster de Poesía. Las relaciones entre todos los que participamos en el Máster son muy buenas, diría que son amistades que nos van a acompañar para siempre.

¿Trabajas en algún proyecto nuevo?


Sí, tengo varias cosas escritas, y hay que darles tan solo unos retoques finales… Veremos cuánto tardo… Siempre, como suele suceder en la vida, es más de lo que esperas. (Risas).


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