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Alejandro Marcos, de la magia al mito
"En todas mis historias hay pares enfrentados: amigos, hermanos... Me interesa esa confrontación, ese verse reflejado en el otro." Alejandro Marcos Entrevistas
Por La Rompedora Publicado en Entrevistas en 20 octubre, 2022 0 Comentarios 10 min lectura
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Alejandro Marcos, de la magia al mito

 

Alejandro Marcos en la presentación de su novela «Cástor y Pólux».

Alejandro Marcos es uno de los alumnos más veteranos del Máster de Narrativa, querido lector, y no es de extrañar que después de varios años de esfuerzo y esmero este campeón de la casa haya presentado su tercera novela: Cástor y Pólux (El Transbordador, 2022).

Probablemente conocen a Alejandro o han escuchado su nombre. Es profesor de la escuela en un sinnúmero de programas, entre ellos el propio máster y el Itinerario de Literatura Fantástica, Ciencia Ficción y Terror. En su haber se cuentan publicaciones como El final del duelo (Orciny Press, 2015) y Vendrán del este (Orciny Press, 2018), novelas dedicadas al género fantástico, así como participaciones en diversos manuales de técnicas narrativas y blogs literarios, como Centauros más allá de Orión.

La tarde de ayer, miércoles, ante un público expectante que abarrotó la conocida librería Lentejo y Castañuela (vecina de la casa del ilustre Miguel de Cervantes), Alejandro habló sobre la creación de Cástor y Pólux en compañía del escritor Ekaitz Ortega. Atraídos por el talento narrativo del autor en sus novelas anteriores, los asistentes siguieron con especial atención el desarrollo de esta nueva historia, en la que los mitos de la antigua Grecia han desplazado a los hechiceros y los duelos mágicos en los que antaño se centrara el imaginario de este escritor. Con un conflicto exquisita y brillantemente presentado en la vida de los gemelos Cástor y Pólux, la historia escrita por Alejandro nos adentrará en una época en que los destinos del hombre aún se escribían según los caprichos de los dioses olímpicos.

Haciéndose un hueco entre la larga lista de lectores en espera de un autógrafo, La Rompedora consiguió unos minutos en exclusiva con Alejandro Marcos para hablar más de esta flamante novela. Esto fue lo que el autor, distinguiéndose como siempre por su afabilidad y elocuencia, compartió con nosotros:

«Cástor y Pólux», de Alejandro Marcos (Ed. El Transbordador, 2022).

El idilio de Alejandro Marcos con la épica fantástica es bien conocido por los lectores. El final del duelo (Orciny Press, 2015) y Vendrán del este (Orciny Press, 2018) dan excelente cuenta de ello. Lo que nos ha sorprendido, y del modo más grato, es que, en lugar de mundos imaginarios y duelos de magia, hayas elegido a los personajes de la mitología griega y a la ambientación de la antigüedad clásica. ¿Qué te hizo cambiar a magos por semidioses?


Me gusta probar ambientaciones y tipos de historias diferentes. En Vendrán del este ya trabajé con varias. No me acaba de convencer la ambientación medieval. Además, la Grecia Clásica es uno de mis periodos históricos favoritos y siempre me ha fascinado cómo toda esa mitología ha pervivido hasta nuestros días en gran parte de la cultura. Necesitaba desintoxicarme un poco de la fantasía más dura, aunque, como se ve en el libro, nunca la dejo del todo.

Cástor y Pólux. ¡Qué manera de representar a la condición humana a través de estos personajes, Alejandro! Un gemelo inmortal e imprudente, el otro mortal y empeñado en demostrar su valía. Las dos caras de Géminis. ¿Qué te determinó a elegirlos como co-protagonistas? ¿O quizá se trata, en realidad, del desdoblamiento de un solo personaje?


Se trata de un cúmulo de casualidades, en realidad. No creo mucho en el horóscopo, pero siempre me ha gustado definirme como géminis. Los dos gemelos son los protagonistas de la constelación, así que era cuestión de tiempo que me interesara por su historia y su caracterización.

Lectores reunidos en la librería Lentejo y Castañuela.

Aunque, lo que de verdad me importaba, y eso sí que fue la semilla de la novela, era plantearme ¿cómo sería la vida de alguien que tuviera un gemelo inmortal sabiendo que fue la pura casualidad lo que lo ha hecho nacer así? Creces con un hermano que es idéntico a ti, que se ha criado con las mismas normas y las mismas oportunidades, pero desde siempre sabes que él no morirá y que tú sí. Ese fue el punto de partida. En todas mis historias hay pares enfrentados: amigos, hermanos, etc. Me interesa esa confrontación, ese verse reflejado en el otro.

La estructura de tu libro merece su pregunta aparte. Los capítulos se hilan entre dos fibras distintas en las que se muestran tiempos distintos en la vida de nuestros héroes. De nuevo la dualidad como detalle para atraer el ojo del lector.


Reconozco que con la estructura siempre me vengo un poco arriba. Me entusiasma jugar con la trama y ver cómo cambia una historia según el orden en el que presentes los capítulos. Para mí era importante que los dos hermanos fueran igual de importantes, por lo que tenía que ir alternándolos. Además, no quería que el centro de la historia fuera saber si Cástor o Pólux conseguían sus objetivos. Si conoces el mito y llegas hasta el segundo capítulo, ya puedes imaginar cómo termina la historia. Lo que me importaba eran ambos viajes y, sobre todo, la evolución interna de los personajes. En ese sentido, la estructura me ayuda a restarle protagonismo a la aventura en la novela y me permite saltar de un personaje a otro para amplificar el juego de espejos que busco.

Homero, Hesíodo, Esquilo, Heródoto, Sófocles… y seguro que leíste a muchos clásicos más antes de escribir tu libro. La documentación habrá sido una tarea olímpica, pero aún más impresionante ha sido el mimbre que has tejido con todos los personajes que has obtenido de estos autores inmortales. ¿Nos cuentas un poco sobre este trabajo previo?


Como decía antes, la mitología griega siempre me ha atraído mucho. Cuando empecé a investigar sobre la mitología vasca, pensé: ¿por qué no mezclarlas, si hubo un tiempo en el que ambas convivieron? A partir de ahí fue cuando empezó la verdadera labor de documentación. Las Metamorfosis, La Ilíada y Las Argonáuticas me acompañaron durante todo el proceso creativo y nunca podré agradecerles toda la información sobre mitología y ambientación que me dieron.

Quien ha leído a estos autores reconocerá en primer lugar el registro alto en sus composiciones. Tu libro brilla con la retórica de los clásicos pero también con la agilidad narrativa moderna. Otro detalle interesantísimo, esta simbiosis, del que nos gustaría que nos comentes un poco más.


Este punto, el registro, es lo que más me ha hecho sufrir a lo largo de la escritura. Por fortuna, contaba con la ayuda y el apoyo de mi grupo de Proyectos en el que escribí el grueso de la novela. Ese trabajo de revisión y práctica me sirvió para encontrar el equilibrio y me ayudó a mantenerme en ese tono moderno, pero con los ecos épicos que buscaba. Una vez encontré el registro y el estilo, eso sí, tuve que reescribir el primer capítulo unas tres veces. Nunca he hecho algo tan complicado con el lenguaje y me alegra ver que se aprecia.

De entre todos los temas que tratas en Cástor y Pólux, ¿cuál eliges como el principal, o principales, para ser más justos?


Dos de mis temas preferidos, sin duda: la culpa y la envidia. Creo que son los dos temas principales. Ambos temas, además, se relacionan con la percepción que tiene el otro de nosotros mismos, otro de mis temas preferidos. Ambos hermanos tienen muy presente en todo momento cómo son percibidos por su gemelo y cómo los perciben los demás en comparación con su hermano. Y es eso lo que finalmente provoca la envidia o la culpa.

La creación de cada libro tiene momentos que nos gustaría prolongar, recreándonos, y otros que, por suerte, acabaron pronto. Ya que estamos hablando de dualidades, ¿cuáles pones en cada plato de la balanza?


Podría decir que el peor momento fue la creación del registro, pero a día de hoy me alegra haberme atrevido a hacer algo así porque me he demostrado a mí mismo que tenía la capacidad de hacerlo. Aunque, eso es cierto, hubo muchas veces durante la escritura en los que me planteé si no había mordido más de lo que podía tragar.

En cuanto a los momentos mejores, reconozco que disfruté mucho de la documentación y la investigación. Mantuve charlas con personas que me aconsejaron sobre la ambientación histórica y sobre ambas mitologías. Fue un proceso largo, pero muy disfrutable. Igual que crear a Hermes. He disfrutado mucho dejando que el dios actuara con libertad en la novela.

Primer libro que te publica la editorial El Transbordador. ¿Nos cuentas un poco sobre cómo llegaste a esta casa editorial malagueña, célebre por su relación con el terror, la fantasía y la ciencia ficción.


Fue a través de mi amigo y editor, Hugo Camacho, de Orciny Press. Él había ojeado la novela y me puso en contacto con Pilar Márquez, editora de El Transbordador porque sabía que la novela y yo íbamos a encajar muy bien en la editorial (como así se ha demostrado). Para mí ha sido un lujo trabajar con Pilar porque El Transbordador es una editorial que he admirado y seguido desde hace muchos años. Cástor y Pólux no han podido encontrar mejor casa.

Estoy muy contento con el resultado; orgulloso de haber logrado escribir una novela así y solo espero que los lectores la disfruten y se conmuevan cuando se acerquen a la historia.


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