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Entrevista a Coleman Ediciones
«Crear libros es algo hermoso.» Coleman Ediciones Entrevistas
Por Humberto Franco Publicado en Entrevistas en 21 abril, 2022 0 Comentarios 11 min lectura
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Entrevista a Coleman Ediciones

 

Rafael León y Adolfo Gilaberte, de Ediciones Coleman

«Crear libros es algo hermoso.»

Es la excusa que más nos han repetido Adolfo Gilaberte, Rafel León y Pilar Arroyo para embarcarse en un proyecto tan romántico y difícil como lo es formar una editorial. Sabemos que dicen la verdad porque la ilusión se les nota en la mirada y la sonrisa les delata. Llevar las riendas de una editorial exige más paciencia que la de un cantinero y tantas horas como las que se dedican a un crío en brazos, eso nos lo han dicho muchos editores. Pero eso no nos extraña. No, señor, lo que siempre ha espoleado la curiosidad que a La Rompedora le viene de fábrica es el brillo en los ojos de estos buscadores de tesoros que, después de muchos desvelos, dan con la X en el mapa.

Cuando nos enteramos de que Adolfo Gilaberte (Ezequiel [Mármara, 2017], Coleman, [Mármara, 2021]) y Rafael León habían creado Coleman Ediciones, proyecto al que se ha integrado la periodista Pilar Arroyo, decidimos que lo mejor que podíamos hacer era tentarles con las bebidas y canapés que fueran necesarios, a ver si nos contaban cómo se emprende un viaje de estos.

Con el excelente humor e inteligencia que les distingue, estos tres editores amablemente se sentaron a la mesa con La Rompedora y no solo aguantaron todas sus preguntas con la paciencia que antes mencionábamos, sino con la generosidad de los amigos y la ilusión de quien dedica su tiempo a crear algo hermoso. He aquí lo que Adolfo, Rafael y Pilar nos han compartido sobre Coleman Ediciones:

Es la primera vez que La Rompedora tiene la oportunidad de entrevistar a unos editores y desde luego son muchas las preguntas. Empecemos por la que, imaginamos, les tendrá hasta la coronilla: ¿Por qué crear una editorial, sobre todo con la que está cayendo?


Buenas tardes, Humberto. Es posible que siempre esté cayendo alguna que haga que esta pregunta no pierda nunca vigencia: cualquier tiempo es arriesgado para la creación artística, la literatura, el cine… Y, por supuesto, para crear una editorial. Así que, ¿por qué no hacerlo? La idea cayó por su propio peso, ya que ambos llevábamos tiempo en proyectos similares por nuestra cuenta: diseño de portadas, maquetación, corrección de manuscritos… Pero ahí quedaba todo. Así que decidimos dar un par de pasos más y crear nuestra propia editorial, nos apetecía llevar a cabo todo el proceso: del manuscrito al libro final.

Y ahora somos tres los integrantes, ya que se ha unido a nosotros la periodista y escritora Pilar Arroyo.

Una editorial. Se dice pronto. ¿Qué nos podrían contar sobre cómo fue ponerle pies y cabeza a este nuevo ser?


Cierto que el proceso inicial es algo así como ensamblar la criatura de Frankenstein: pies, cabeza, brazos, tripas y corazón. Pero ha sido relativamente sencillo, ya que existen multitud de empresas alrededor del mundo editorial, de la impresión y distribución, así que buscamos la que mejor se adaptase a nuestra línea. Después hay que diseñar acciones de márquetin ––imagen corporativa, página web, un blog que se llamará Preferiría no hacerlo, redes sociales, definir colecciones, etc.––. Todo este proceso lleva tiempo y trabajo, pero, en nuestro caso, lleva también mucha ilusión. Detrás de todo eso, vienen las labores para legalizar la editorial y sus publicaciones ―Dilve, ISBN, Depósito Legal―, y las administrativas ―búsqueda de proveedores, distribuidoras, presupuestos, facturas, contratos, etc.―. Y, por último, llega el trabajo más puro de un editor: leer y seleccionar manuscritos, corregirlos y prepararlos para su publicación.

Aquí nos gustaría aclarar que Coleman Ediciones tiene una doble vertiente editorial; si bien es cierto que nacimos en septiembre de 2021 con la idea de ser una editorial de auto publicación ––en absoluto estamos hablando de coedición; no somos una imprenta que publica libros––, enseguida nos dimos cuenta de que también queríamos apostar por autoras y autores a la manera tradicional, como una editorial de las de siempre que brinde la oportunidad a esos talentos ocultos para que sus manuscritos vean la luz convertidos en libros.

¿Qué es la labor de un editor para Rafael León, Adolfo Gilaberte y la nueva incorporación, Pilar Arroyo?


Un editor, una editora, es alguien en permanente búsqueda. Es alguien comprometido con la literatura, que cree en ella, que se ilusiona con ella, que es literatura por encima de otras muchas cosas. Sí, sabemos que la edición es un negocio, la mayoría de las veces, por otra parte, poco lucrativo, pero si no se da ninguna de estas condiciones que acabamos de nombrar, se volvería solo un negocio, y estamos hablando de algo mucho más hermoso: crear libros.

¿Qué buscan para su catálogo?


Nuestro catálogo tendrá tantas caras ––líneas editoriales–– como autores y autoras publiquemos o se publiquen con nosotros. Es decir, y yendo por partes, tanto en nuestra vertiente de editorial tradicional como en la de auto publicación, buscamos la calidad más allá del género al que se adscriba esa categoría y ese talento. De momento, nuestro catálogo ya ha comenzado siendo muy variado: libro de cuentos, novela negra histórica, poesía, pedagogía, narrativa infantil… No nos cerramos a ningún género si creemos en la obra.

Mucho se ha habla entre autores sobre la dificultad de hacer llegar un manuscrito a los editores. ¿Qué hay que hacer, según Coleman Ediciones, para poner una pica en Flandes?


Pensamos que el envío de manuscritos no es el problema, quizás la mayor dificultad esté en seleccionar los que interesen de todo el aluvión de manuscritos que sobrevuelan cada semana las editoriales de este país. Es una buena noticia que se escriba y se publique tanto en los últimos años, hay mucha competencia, además; pero no siempre, por parte de los autores y autoras, se logra traspasar esa línea a veces demasiado ancha ––a veces, abismal–– que separa el envío del manuscrito con su publicación final y venta en librerías. Y no estamos diciendo que esta circunstancia sea siempre por falta de talento, ya que creemos, como hemos dicho, que existe aún mucho talento oculto por descubrir. Pero no, no se publica todo lo que se escribe, claro.

No obstante, con nosotros el recorrido es sencillo ya que valoramos cada manuscrito que nos llega a nuestra dirección de correo electrónico que, por cierto, es info@colemanediciones.com.

Hay quien distingue entre las editoriales que publican autores y las de títulos. ¿Cómo se considera Coleman Ediciones?


¿Qué es antes, el huevo o la gallina? El huevo te dirá que él fue antes, y la gallina que ella estuvo primero. Detrás de cada título hay un escritor o escritora, una persona, puede que incluso dos o tres para un mismo título, pero son ellos y ellas quienes se consolidan o no con sus títulos, que es, claro, una metonimia para referirnos a sus obras, al todo. En cualquier caso, no siempre detrás de un gran autor o autora hay grandes títulos, eso está al alcance de unos pocos. Así que, si hay que elegir, preferimos buenos títulos, buenas obras, buenas historias o poemas. Ya llegarán después sus nombres.

¿Qué distinguirá a los libros de Coleman Ediciones del resto de las editoriales en una librería?


En cuanto a la estética, verán que todos nuestros títulos llevan una E mayúscula al revés, que es nuestro logo, nuestro sello. Puede ir en el título o en el nombre de la Editorial, claro. Eso no significa que solo busquemos títulos o autores que lleven la letra e; aunque, a decir verdad, tampoco publicaríamos a Pérez Reverte por lo contrario: es una orgía de es.

Y en su contenido, esperamos que nos distinga la calidad, la misma que sabemos buscan la gran mayoría de editoriales en este país. Así que queremos hacernos un hueco bajo esas mismas condiciones: un catálogo de calidad que nos permita disfrutar de un largo recorrido.

Imposible olvidar la magnífica presentación que hicieron en Getafe, acompañados de todos los autores que participan en la antología Cuentos voraces (Coleman Ediciones, 2021), al igual que las de Ezequiel (Mármara, 2017) y Coleman (Mármara, 2021) en Getafe y la de Quince llamadas perdidas (Algaida Editores, 2021) en Madrid. ¿Podemos esperar más eventos así en el futuro?


Así es. Hemos montado presentaciones de libros que se alejan de lo tradicional, y que casi han sido espectáculos artísticos: música en directo, ensamblaje de maniquíes del mismo modo que se construye un personaje literario, booktráiler de la obra, llamadas de teléfono en vivo de los personajes a sus autores… Nos gusta, por un lado, romper con lo previsible y, por otro, no dejar solos y solas a nuestros autores una vez sale a la venta el libro. Por eso, ofrecemos la posibilidad de diseñar las presentaciones a medida: ya sean tradicionales como es una entrevista o conversación con ellos, música en vivo, representaciones teatrales o, como decimos en broma entre nosotros, si quieren tragafuegos, los tendrán.

Entre sus lecturas del 2021, ¿con qué libro se queda Adolfo, cuál el favorito de Rafael y cuál el de Pilar?


Adolfo: me quedo con la relectura de una novela que es ya todo un clásico contemporáneo, La lluvia amarilla, de Julio Llamazares. Y más reciente, con Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor.

Rafael: me quedo con Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury, y La vida a ratos, de Juan José Millas.

Pilar: Un tío con una bolsa en la cabeza, de Alexis Ravelo, y Lluvia fina, de Luis Landero.

Dicen que todos los autores escriben con un editor al lado, una extensión de ellos mismos que la mayoría de las veces desaprueba todo lo que va quedando en la página. Ustedes son el próximo nivel, dado que además de ser editores también son escritores. ¿Cómo se siente jugar en los dos lados del tablero?


Al fin y al cabo, es estar conviviendo a diario con la literatura. Estés del lado que estés, no deja de ser una alternancia entre las dos caras de una misma moneda, o ser como Alicia al otro lado del espejo. Nos gustan las dos Alicias.

¿Cómo les gustaría que Coleman Ediciones sea recordada?


De momento vamos a intentar ser reconocidos y reconocibles. El futuro aún no está escrito o, mejor dicho, se escribe desde el presente. Aquí y ahora.


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