menu Menú
Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz
«Me siento feliz cuando la gente dice que ha aprendido mucho con mi libro.» Ramón Sanchis Ferrándiz Entrevistas
Por La Rompedora Publicado en Entrevistas en 17 mayo, 2022 Un comentario 9 min lectura
Jaula Anterior "Nuevas cartas náuticas", de Adalber Salas Siguiente

Entrevista a Ramón Sanchis Ferrándiz

 

Ramón Sanchis Ferrándiz, querido lector. Sabemos que el nombre le suena. Graduado de la IX Promoción del Máster de Narrativa, editor de esta revista y también un autor de quien tuvimos el gusto de publicar relatos y ensayos.

Hoy Ramón vuelve a ser noticia en La Rompedora. Un tintero tan cultivado y creativo como el suyo es fuente constante de delicias para los lectores y para prueba de ello su más reciente publicación: Al Ándaluz, puerta del pensamiento clásico en Europa (Almuzara, 2022).

Ramón, por si usted aún no lo sabe, además de ser escritor también es ingeniero con estudios especializados en caminos, puertos, canales y urbanismo. Por si eso no fuera poco, forma parte del Instituto Internacional Hermes de Antropología y Ciencias del Hombre, radicado en París, en donde ha realizado estudios de Filosofía, Historia y Antropología, así como de la mesa de redacción de la revistas Cuadernos de Cultura y Esfinge. Como autor, su nombre figura en títulos como: Escritos seleccionados (2019), recopilación de relatos de El Libro Durmiente, El Arte de ser escritor. T.I, Narrativa, y T.II, de Técnicas de escritura, (2005). El Bhagavad Gïta: comentarios al clásico espiritual de la india (2005). El ensayo Los peligros del Racismo (vv.aa.) (1994).

Con un currículum como el suyo, no es de extrañar que este escritor de la casa recibiera una oferta para escribir un ensayo histórico sobre Al Ándalus y su trascendencia en Occidente. He aquí lo que Ramón Sanchis Ferrándiz compartió con nosotros distinguiéndose, como siempre, por su enorme afabilidad y su conversación culta, un verdadero placer:

Ramón Sanchis retratado por Estudio Ático 26.

¡Enhorabuena, Ramón! ¿Qué se siente ver publicado un proyecto al que has dedicado tanto esfuerzo?


Se siente una satisfacción muy especial al ver realizada una meta en la que has puesto mucha ilusión, no tanto por ver compensado el esfuerzo realizado —dado que hay un componente vocacional en esa labor—, sino anhelando que les resulte interesante a los lectores.

Cuéntanos un poco sobre Al-Ándalus, puerta del pensamiento clásico en Europa. ¿Qué fue lo que más te atrajo de esta joya de la civilización? Antes, por citar otro ejemplo, has dedicado otro de tus libros al Bhagavad-Gita, texto sagrado hindú.


Es un momento histórico brillante, en donde lograron convivir respetuosamente las tres culturas (cristiana, musulmana y hebrea). En la época del Califato Omeya de Córdoba, en Al-Ándalus se alcanzó una etapa de esplendor en las artes, las ciencias y el pensamiento, mientras en su entorno los demás pueblos atravesaban por una etapa medieval. Cuando el mundo clásico se fue derrumbando, el islam recopiló los textos de los filósofos clásicos, junto a los conocimientos de médicos, astrónomos, matemáticos, botánicos, así como técnicas, inventos, ciencias y artes, que más tarde pudieron trasvasarse a Europa.

De igual modo, el Bhagavad Gita, como parte central del Mahabharata, es el texto cumbre de la tradición filosófica de la India, con enseñanzas que perduran y sigue aportando luz para el futuro.

En La Rompedora hemos tenido el placer de leer y publicar tus ensayos y relatos, de prosa sumamente cuidada y atrayente. En este caso, al escribir sobre Al-Ándalus, ¿cuál dirías que es el enfoque principal de tu libro? ¿Cuál es su estilo?


Aunque el libro trata de las rutas seguidas por el conocimiento y el trasvase de las ideas entre los distintos pueblos —que siempre son temas de calado—, pretendía escribir un ensayo histórico que fuera asequible al gran público, divulgativo, huyendo de un academicismo excesivo, intentando que la Historia sea atractiva, entretenida y comprensible.

En el libro se muestran las ramificaciones de la filosofía helenística o el hermetismo, de la gnosis o la cábala hebrea, las enseñanzas de los sufíes o el mazdeísmo, del pitagorismo, la visión platónica o aristotélica. Así se comprende como florecieron distintos núcleos del saber que se iban pasando el testigo de esas ideas (Atenas, Bizancio, Damasco, Bagdad, Basora, Alejandría) y el modo en que resurgen de nuevo en Al-Ándalus. Finalmente, las escuelas de traductores lograrán acercar dichos conocimientos escritos en lengua árabe a las diversas lenguas romances, al latín y el hebreo.

¿Qué ha sido lo mejor y lo más duro al escribir este libro?


Cuando le presenté al editor un artículo inicial no podía imaginar que, a vuelta de correo, me remitiría el contrato de edición, con un plazo que yo debía definir. Esa confianza por parte del editor es lo que más valoro de esta edición, pero implicaba una responsabilidad añadida. Lo peor, que no malo, es que yo mismo me impuse un plazo demasiado corto que luego jugaba en contra de la tranquilidad que se requiere para escribir. Pero en cuatro meses y medio estuvo listo el manuscrito.

¿Qué fue lo que más te sirvió en el proceso de corrección?


No fueron demasiadas las correcciones que introdujo la editorial, sin embargo, siempre hay detalles a retocar que ellos ven mejor que el autor. Fue revisado por expertos en el tema, y por suerte, tan solo se referían a aspectos formales y no afectaban al contenido del manuscrito. Por ejemplo, ideas que se repiten, palabras que deben ir o no en mayúscula (Humanidad, Naturaleza, Dios, Edad Media, Antigüedad, Oriente y Occidente, etcétera).

Ahora que eres un graduado del Máster de Narrativa en Escuela de Escritores, ¿cómo describirías tu experiencia en este programa de escritura creativa?


Muy positiva y gratificante, por la formación de calidad recibida y el contacto con otros compañeros. El máster te da las herramientas necesarias para enfrentarte a cualquier reto, teniendo una mejor perspectiva de lo que puedes abordar y el modo en que debes enfocarlo.

¿Nos puedes contar un poco sobre cómo fue el camino hasta la reconocida editorial Almuzara?


Fue por contacto personal con el director de la editorial Sekotia, que a su vez pertenece al grupo Almuzara. Entonces, decidieron que este tema encajaba en una colección de Almuzara que se llama “Al Ándalus”. Una serie de casualidades que jugó a mi favor, aunque el escritor siempre ha de estar convencido de su obra y pujar por ella.

Hay quien busca remover, educar, entretener, ¿qué efecto te gustaría provocar en los lectores con este libro?


Me gustaría entretener, a la vez que despertar inquietudes más profundas. Un libro de investigación siempre ha de abrir ventanas hacia otras indagaciones (que ha de continuar el lector), dar indicios y plantear dilemas. La finalidad de este libro es descubrir los hilos seguidos por el pensamiento y promover otros que el lector habrá de deducir. Me siento feliz cuando la gente dice que ha aprendido mucho con mi libro.

Hay autores o libros que te hayan nutrido, en particular, antes de escribir Al-Ándalus, puerta del pensamiento clásico en Europa?


Son muchos los libros que han despertado inquietudes que ahora se reflejan en el libro; y anotados quedan en la bibliografía los consultados. Pero debo destacar las lecturas sobre los cuentos sufíes de El monasterio mágico, de Idries Shah; la Historia de las creencias y las religiones de Mircea Eliade; ¿Qué es la filosofía antigua?, de Pierre Hadott; Historia de la Filosofía, de Giovani Reale y Dario Antiseri; y los libros de Karen Armstrong o de Miguel Asín Palacios entre otros muchos.

Sabemos que tus actividades como escritor, editor y colaborador en revistas especializadas te mantienen de gira constantemente, no solo en presentaciones sino también en conferencias. ¿Te veremos por Madrid próximamente?


Hay dos presentaciones apalabradas en Madrid. Os tendré bien informado de ellas.

¿Tienes otro proyecto del que nos puedas adelantar un poco? ¿Algo de narrativa, por casualidad?


Hay una novela que desarrollé como trabajo de fin de máster, sobre Shakespeare, de la que ya tengo una oferta para publicar. Verá la luz y se lo debo a la Escuela de Escritores, a Ignacio Ferrando, que la tuteló, a Javier Sagarna y todos mis profesores.

Si no fueras escritor, ¿qué más te hubiera gustado ser?


Creo que, si no fuera escritor, mis pasos habrían ido girando hacia encararme en esa dirección. De hecho, mi vida profesional se encaminó hacia la ingeniería, pero no puedes engañarte a ti mismo por mucho tiempo cuando descubres tu inclinación natural. En todo caso, siempre se puede tener una profesión y alentar calladamente esa verdadera vocación que suele aparecer tumbando la puerta.


Anterior Siguiente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Cancelar Publicar el comentario

keyboard_arrow_up