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Sal
«El extractor, prefiero el olor a gamba, la turbina suena a dolor de cabeza, a resaca de domingo...» Relato
Por Ianire Doistua Publicado en Relatos en 7 diciembre, 2021 0 Comentarios 4 min lectura
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Sal

 

El extractor, prefiero el olor a gamba, la turbina suena a dolor de cabeza, a resaca de domingo, a dolor de útero, las gambas tumbadas bajo sus cáscaras de sal, como fetos, arropados, todos dentro del mismo vientre, acurrucados, muertos, pero Noa odia el olor a gamba, si no lo enciendo yo, lo hará ella, dirá: ¿para eso me he duchado?, ¿para oler a gamba?, el sonido del agua arriba en el baño baja por los caños oxidados de la casa, soy el oso de los caños, saco la patita por el desagüe, me dijo que le gustaba Cortázar, mentira, ni siquiera lo ha leído, se lo dejé, le dije: es mi libro favorito, y ¿lo ha leído?, ¿para qué va a leerlo?, ahí sigue el oso de los caños en su mesilla con los cronopios, cómo chirría el agua hasta llegar aquí abajo, a la cocina, a los fogones, al humo que huele a gamba, sonido de turbina y agua que arrastra la sal de su cuerpo y oxida los caños a su paso, se lo voy a pedir, esta noche se lo pido, en la cena, si no lo lee, que no lo lea, pero el oso vuelve a mí, como el agua que baja con su sal, la sal que todo lo quema, sal de las gambas, de los fetos, acurrucados, rosas, si estoy aquí es porque a ella le gusta la playa, o eso dice, a lo mejor lo dice y no lo piensa, como con Cortázar, a lo mejor miente, una casa en la playa es como una casa en un lago de sal, como el de Túnez, kilómetros de sal golpeando luz blanca, decía: hay que llevar gafas de sol, pero de cerca había colores, sobre todo rosa, sal mezclada con sangre, cuarzo de sangre y nos quitamos las gafas y eso era la luna, no, Marte era el planeta rojo rosa fuego muerto, la luna de lejos y Marte de cerca, y esos coches y autobuses y barcas muertas oxidadas a lo lejos todavía chirriaban, como el oso de los caños, todavía le queda para rato, las duchas de Noa son eternas, ella dice que no, se enfada, dice que tarda poco, miente. Son rituales, quitarse la sal, la arena, la sangre, su mano entrando en el lago de sal, mira, tócala, pero yo no, yo no, saca la mano, ¡sácala!, pero ella seguía con la mano dentro, cubierta de sal y sangre y se reía, siempre se ríe cuando menos debe, sus dedos como gambas secas, rosas y saladas, fetos, vámonos, ponte las gafas, vámonos, y nos fuimos y el resto del viaje fue bien, a ella no le gustan los árabes, la excitan, sobre todo los bereberes, eso decía, le dan miedo, morbo, tan morenos y fuertes y místicos pero tan fuertes, impredecibles, tantas historias, somos muy valientes, dos mujeres en el sur de Túnez, se reía, su madre tenía miedo, la mía también, qué chorradas, decía, pero Noa también tenía miedo, por eso casi no hablaba con los hombres, a pesar del morbo, y yo estaba tranquila, no me iba a dejar sola ninguna noche, ahora tampoco estoy sola, escucho el sonido del agua y las cañerías y el oso que vuelve y el extractor encendido, este ruido, para que ella huela a ella y no a gamba muerta, a vagina sudada y sucia, ella no huele así, ella huele a ella, a agua limpia, a oso de los caños, me dijo que lo leería y no, no es verdad, huele a nosotras y miente, siempre miente.


Ianire Doistua es alumna de la VI Promoción del Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores. Nació en Bilbao, España y, actualmente, compagina su trabajo como redactora en una agencia de publicidad con su labor como escritora y profesora de escritura creativa. En 2007 fue ganadora de Film Cannes Young Creatives de España y en 2014 su proyecto The snot ganó el concurso Your app here! por el Círculo Creativo London. Han publicado sus relatos en las antologías Tic tac Tic tac (Escuela de Escritores, 2014) y Cielo propio (Escuela de Escritores, 2015), además de la revista Temporales, de la Universidad de Nueva York. En 2020 se publicó Pan con aceite y miel, libro escrito por Ianire y acompañado por las ilustraciones de la artista Patricia González. Una casa de verdad (Tres Hermanas, 2021), es su última novela publicada. Algunos de sus relatos también han sido publicados por la revista literaria La gran belleza.


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